Opinión | Lo que la pandemia se llevó

Aunque no se quiera, uno de los temas obligados hoy en día es del Coronavirus, hace poco más de 15 días que se dio a conocer el cambio del famoso “Semáforo Sanitario”, de color naranja a color amarillo, parecía que esto era un logro de los duranguenses, pues a final de cuentas una buena parte de esta decisión obedece a la disminución en el número de casos sospechosos y por supuesto, de contagios, sin embargo, pareciera que esto confundió a la gente a grado tal, que tenemos casi una semana, a excepción de uno o dos días, con más de 150 nuevos contagios por día, “arañándole a los 200, algo que pone en jaque a las autoridades de la Secretaría de Salud, ante este elevado número de contagios, los centros hospitalarios están al tope y el riesgo de que no haya lugar, ni personal médico para atender a los afectados esta cada día más cercano.

A nivel mundial, desde el mes de noviembre hasta esta fecha, el número de eventos –de todo tipo- se han tenido que suspender o posponer, algunos de estos con años de tradición, baste mencionar los Juegos Olímpicos que estaban programados a partir del 16 de julio en Tokio Japón, y que se pospusieron para el 2021, si es que no sucede otra cosa, además de esto, otros eventos de carácter internacional como las carreras de la Fórmula Uno, las ligas de futbol de todo el mundo con sus tradicionales torneos, el tenis profesional, el basquetbol, pelas de box, el béisbol, el futbol americano, lo cual se ha ido reanudando de manera paulatina, sin aficionados o con el mínimo de presencia de los ismos en estadios e inmuebles.

Se sabe que deportes como el basquetbol y el béisbol que se juega en los Estados Unidos son un referente mundial, ante esto, y para poder sacar adelante sus torneos anuales, se determinaron ciudades sede, “burbuja” le llamaron al espacio que se habilitó para que cierta cantidad de equipos y sus respectivos jugadores “vivieran” hasta que concluyó el torneo que de manera extraordinaria se organizó con tal de complacer a los aficionados, aunque es evidente que esto sirvió de distracción ante un confinamiento que ya nadie, o muy pocos aguantan, han sido días largos de separaciones, de aislamiento, de estar lejos, de privaciones, algo que ha causado diferentes grados de desesperación entre la ciudadanía en general, desde leve hasta casos graves de ansiedad y depresión que hay que atender en cuanto se detecten.

Pero para muchos, esto del deporte es lo de menos,  prácticamente todo ha cambiado o al menos se ha modificado, para los mexicanos se acercan otras fechas y celebraciones que tendrán que esperar tiempos mejores, ya pasó el Día del Niño, el Día de la Madre, la Semana Santa, el Día del Padre, las graduaciones de las escuelas, las Fiestas Patrias, ahora están en puerta la tradicional Reliquia del Día de San Judas Tadeo, el Día de los Fieles Difuntos, el Día de la Virgo de Guadalupe y para finalizar la Navidad y el Año Nuevo, los que afortunadamente alcancemos a llegar lo haremos “toreando la pandemia”, algunos tal vez recuperados del virus, otros por fortuna sin contagios, lo cierto es que aún está muy lejos de concluir esta pesadilla que nos tocó vivir, le restan dos meses y medio a este 2020, que quedará en el recuerdo de todos los que habitamos en este planeta y que de una u otra manera hemos perdido algo, desde seres queridos, hasta lo material, que a final de cuentas es lo que menos importa.

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