Opinión | Los amarres de Esteban Villegas

En política no hay traiciones sino malos amarres, dice Fernando Mejorado Oláguez. Esa sentencia la tiene muy presente Esteban Villegas Villarreal en su pretensión de obtener la revancha en 2022, veamos por qué:

Ceder la posibilidad de reelegirse como diputado local de representación proporcional, habla de haber hecho un gran amarre con quien ocupe su lugar; a cambio, el beneficiario tendrá que apoyarlo en su intención de hacerse de la candidatura a gobernador del estado. Todo indica que el agraciado será Luis Enrique Benítez, un político que conviene tenerlo más de aliado que de enemigo. Además de quedar bien con el grupo ismaleista.

Aun y cuando muchos actores políticos siguen pensando que necesariamente tienen que estar vigentes en esta elección para aspirar a contender por la gubernatura, Esteban, manda el mensaje de que sabe perfectamente el odio social hacia la figura de los “chapulines”; amén de que solo estaría tres meses en la curul para en enero de 2022 inscribirse en los procesos internos.

Villegas hará campaña con todos los candidatos tanto a diputados federales como locales, aprovechará recorrer el estado para visitar a sus liderazgos del PRI como del PAN y hacer presencia en el territorio de la entidad, lo que le permitirá llegar con vigencia a los juegos de la sucesión de Rosas Aispuro, que todo apunta a que la alianza PRIAN perdurará para el futuro que viene.

Esteban se ha dedicado a hacer amarres, dentro y fuera del PRI, con organizaciones de la sociedad civil y empresarios, con actores políticos locales y nacionales; ahora solo falta ver si le perduran de aquí al próximo año.

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