Opinión | Los chavos que se la juegan

En muchos sentidos, la sociedad esta desprotegida, de allí que no nos expliquemos como pretenden ser diputados, o volver a serlo, quienes no tienen la sensibilidad de entender los dramas sociales, sus causas, sus consecuencias, menos hacer propuestas para evitarlas.

Esta es la historia: La noche del sábado, un chico repartidor a domicilio, fue atropellado presuntamente por una camioneta. La policía municipal dijo a sus familiares y amigos que estaba el conductor detenido.

En la fiscalía dicen que no tienen información de algún detenido por este hecho. Aquí, la lamentable historia entra a la sospecha, no es la primera vez que atropellan y muere o queda discapacitado un ciclista o un distribuidor a domicilio. Mas de una ocasión, quedan impune estos hechos. 

Nadie sabe que pasa con los chicos que diariamente se la juegan por el pago de unos cuántos pesos. Conozco a un joven estudiante de psicología que pedía una bicicleta prestada para trabajar de repartidor, le pagan quince pesos por cada envío, sin seguridad social, ni prestación alguna.

Como este joven, hay decenas o quizá cientos que buscan ganarse honestamente unos pesos, a cambio de su vida. Este joven platica que no solo es lidiar con el tráfico, con conductores neuróticos, los clientes que reciben alimentos muchas veces los insultan porque se tardaron, o el envío no llega lo caliente que quieren, todo por quince pesos.   

Los compañeros del joven fallecido, han realizado acciones de presión, desde rodadas hasta protestas frente a la fiscalía, exigen justicia y castigo para el culpable. El caso demanda que analizar con más profundidad esta situación, porque sabemos qué si no se reglamenta, esto seguirá sucediendo.

Los diputados que quieren repetir y los políticos que lo quieren ser, se hacen que ignoran este asunto, quizá sea un tema que hasta desprecian. Pero eso sí, quieren ser diputados solo para andar como “chivos en cristalería”, creyéndose redentores del pueblo, cuando como dicen los rancheros “son puros pájaros nalgones”.

Los repartidores a domicilio no tienen salario fijo, carecen de seguro de vida o contra accidentes, no tienen seguridad social. Ellos son el claro ejemplo que a los empresarios que cuentan con este servicio, poco les importa la vida de estos jóvenes. 

Ni por equivocación, los diputados suben a tribuna el tema, ni hacen recomendaciones, ni fijan posturas. Es natural, están divorciados de éste y otros temas que son un verdadero drama de la gente de abajo. 

Pese a ello, no hay un solo diputado que no presuma de mucho trabajo, de que hacen cosas interesantes y crea que merece seguir siendo diputados locales, después federales, luego senadores y si se puede gobernador.

Hoy, los muchachos repartidores merecen nuestra solidaridad, junto con ellos exijamos el castigo para quien le quitó la vida al joven embestido por la camioneta. Que nos unamos a ellos para que les den trato laboral justo, para que sus familias no queden en el desamparo si tienen algún accidente.

Están próximas las campañas electorales, una vez más volveremos a ver diseños de publicidad infames. La presentación de candidatos ya se está haciendo, ridículos, como si fueran artistas de cine, cuando no llegan ni a malabaristas de crucero. Ya no convencen con cuentas de vidrio, y discursos vacíos. Sabemos su trayectoria, sus antecedentes, no podemos decir que votaremos por los mejores o más buenos porque no hay, pero si buscaremos a los menos malos. 

Nuestro exhorto, es a unirnos a la lucha de los repartidores a domicilio, no que no sea su trabajo suicida, y quienes se enriquecen poniendo en juego su vida, sean castigados, y los diputados busquen su, en la medida que no lo hagan, también son responsables. O no?

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