Opinión | Los jóvenes árabes

Antes eran los yihadistas y ahora son los supremacistas blancos. Durante años, el terrorismo islamista fue visto como una de las principales amenazas, principalmente para Europa y Estados Unidos. Ya no. Ahora las preocupaciones son el coronavirus y la violencia de los extremistas blancos.

La disminuida presencia de los yihadistas en las noticias no quiere decir que las condiciones que originan esta violencia hayan menguado. Un indicador de las frustraciones que sufren los jóvenes árabes es que cerca de la mitad de ellos ha considerado o está considerando emigrar de su país. En algunos países del mundo árabe, el número de jóvenes con ganas de irse es abrumador. Alcanza 77% en el Líbano, 69% en Libia o 56% en Jordania.

Estos datos provienen de un interesante sondeo de opinión llevado a cabo por ASDA’A-BCW, una empresa de comunicaciones. Desde hace 12 años, esta empresa encuesta anualmente a una muestra de jóvenes entre 18 y 24 años que viven en 17 países del Medio Oriente y África del Norte. Los resultados de estos sondeos de opinión con frecuencia chocan con percepciones muy arraigadas.

Para 40% de los encuestados la religión es el principal determinante de su identidad; más que su familia (19%) o su nacionalidad (17%). Pero esa identidad religiosa no se traduce en apoyo a los gobiernos que también se definen por la religión. Los jóvenes encuestados quieren gobiernos menos corruptos y más eficientes, que sean capaces de crear empleos y mejorar la calidad de la educación. A 87% le preocupa el desempleo y más de la mitad no cree que el gobierno sea capaz de solucionar este problema. 41% de los encuestados opinó que en su país la corrupción es generalizada y 36% cree que hay corrupción en el gobierno. Este repudio a la corrupción es uno de los factores que motiva el apoyo que tiene entre los jóvenes encuestados la ola de protestas callejeras antigubernamentales que se han hecho frecuentes en países como Líbano, Argelia, Sudan e Irak entre otros.

Hace cinco años, 25% de los jóvenes encuestados reportaron que las redes sociales eran su principal fuente de noticias. Ahora ese porcentaje se disparó a 79%.

Finalmente, otra interesante revelación de este sondeo es el magnetismo que ejercen los Emiratos Árabes Unidos sobre los jóvenes encuestados. 34% de ellos piensa que los EAU han aumentado su influencia en la región, una evaluación solo superada por Arabia Saudita (39%). Los Emiratos resultan, por noveno año seguido, como el país en el cual los jóvenes árabes desean vivir: 46% los declara su destino favorito para emigrar, por encima del 33% que prefiere a Estados Unidos. Es quizás el resultado más impactante: demuestra que estos jóvenes no es que quieran vivir en Occidente -quieren vivir en un país que funcione-.

Esta combinación de expectativas y frustraciones de los jóvenes árabes presenta a sus gobiernos retos formidables. Si antes de la pandemia y sus devastadoras consecuencias económicas, los 200 millones de jóvenes confrontaban las mayores tasas de desempleo del mundo, gobiernos intolerablemente corruptos e incapaces de hacer las reformas necesarias, la situación es ahora mucho peor.

En algunos países árabes, los jóvenes tomarán las calles para protestar. En otros tomaran aviones, barcos y coches para cambiar de país, ya que en el suyo no pueden cambiar al nefasto gobierno que tienen.

Veremos que dicen los sondeos de los jóvenes árabes el año próximo.

Miembro distinguido del Carnegie Endowment for International Peace.

@moisesnaim.

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