Opinión | Los “otros datos” nunca mostrados

La misma Auditoría Superior de la Federación que advirtió sobre los malos manejos en gobiernos como el de Javier Duarte en Veracruz, ha puesto en evidencia los malos manejos de los recursos públicos en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Las auditorías realizadas mostraron irregularidades que han incomodado mucho al presidente de la República, entre ellas se ha mostrado que programas como el de Jóvenes Construyendo el Futuro están plagados de corrupción, como la asignación y pago de becarios a centros de trabajo fantasma, pagos indebidos a “servidores de la nación”, pagos a beneficiarios fallecidos, entre otros malos manejos.

Pero lo que más a enardecido a la 4T es la revelación de que la cancelación del aeropuerto de Texcoco tendrá un costo 200 por ciento superior al que se había anunciado y que ya era elevado.

Pagar por cancelar una obra, era de por sí un despropósito, especialmente cuando todo lo que se argumentó para descalificar ese proyecto resultaron ser mentiras.

Cuando todo mundo le advertía que cancelar el nuevo aeropuerto no se justificaba y saldría carísimo, el presidente López se mantuvo en su decisión y decía que el costo sería de 100 mil millones, pero que además al cancelar ese y construir el de Santa Lucía habría un ahorro por otros cien mil millones. Obviamente era mentira.

La cancelación, según datos de la ASF costará 330 mil millones; un 232 por ciento más de lo dicho. Y todavía el mismo aeropuerto llamado Felipe Ángeles o más conocido como la central avionera de San Lucía, tendrá también un enorme sobrecosto.

La reacción, completamente previsible del jefe del ejecutivo, fue “yo tengo otros datos” como ha ocurrido siempre que se exhibe alguna irregularidad de su administración.

Y como tantas otras veces, tampoco en esta ocasión, nunca ha mostrado esos “otros datos”.

El caso es que ese aeropuerto de primer mundo, cuya construcción iba a resultar muy cara, ha resultado mucho más cara su cancelación y desmantelamiento.

Es inevitable recordar ahora que para justificar la cancelación se dijo que había corrupción en los contratos… era mentira.

Nunca se sancionó a ninguna empresa y por el contrario se les premió otorgándoles nuevos contratos en el aeropuerto de la 4T.

Se dijo que esa obra atentaba contra la sustentabilidad y la ecología del lago… era mentira.

El lago hace muchos lustros que desapareció.

Se dijo que la obra estaba mal planeada, que el tipo de suelo, los movimientos telúricos, los hundimientos, etcétera, la hacían inviable… era mentira.

Nunca se pudo demostrar esa inviabilidad y en cambio ha quedado muy claro que precisamente era una gran obra de ingeniería que tenía previsto y resuelto todo eso.

Se dijo que el pueblo bueno no debería pagar un aeropuerto cuando la gran mayoría de los mexicanos nunca se ha subido a un avión… era mentira.

El aeropuerto iba a ser pagado por los propios usuarios a través de la tarifa de uso que se paga con cada boleto y que estaba financiado por la iniciativa privada.

Lo que no se dijo entonces es que el moderno, funcional, necesario y merecido aeropuerto de Texcoco podría ser visto como una obra emblemática de un gobierno “neoliberal” una buena obra, uno de los mejores proyectos en su tipo en el mundo, y eso AMLO no lo iba a permitir.

Es decir que la única razón para haberlo cancelado fue la envidia. El afán de negarle cualquier lucimiento posible a su antecesor, el ardor de quienes no soportan algo bien hecho por otros; la mezquindad tan propia de Andrés Manuel.

Y así como ha estado despilfarrando los recursos púbicos, incluso los ahorros del país, en nada; también así tiró todos esos cientos de miles de millones de pesos en un capricho mezquino y ruin.

@MCervantesM

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