Opinión | Maldita seas

Resplandor entre rejas XXIV

Hoy quisiera estar libre… Libre de toda atadura que me aleje de ti maldita cárcel; aunque eres insignificante me privas de algo muy valioso para mí: ¡Mi libertad!

Todo por un maldito error estoy aquí encerrado… Pagando por algo muy estúpido… No pudieron entender que yo tenía razón y ella no; porque ella lo único que quería de mí era dinero, tal vez por necesidad o por capricho. Insisto, maldita suerte de perro que tuve ese día, ojalá nunca hubieras existido en mi vida, ojalá tu nombre nunca lo hubiese escuchado; sin embargo ya no siento resentimiento alguno hacia ti; ya aprendí a valorar lo más valioso que tengo y ellos son mis padres, a esos que tú has hecho sufrir. Ellos han sabido resistir por no poder verme, oírme ni tocarme.

Has destrozado lo más hermoso de mi vida que es mi familia. Hay días que te aborrezco como a nadie en el mundo. Quisiera que te tragara la tierra y no puedo aguantarme las ganas inmensas que siento de maldecirte pero… Ya ni modo, el pasado ya no cuenta; ahora lo importante es mi futuro y tú… Tú no eres ya ni un eslabón en él.

No existe algo que rompa lo bueno que he formado desde aquí adentro del CERTMI; nada… Ni siquiera tú, porque sé que tú estás peor que yo allá afuera, porque yo supe encontrar lo bueno de este error ¡Maldita!… Eres de lo peor y te dices la inocente que no rompe ni un plato y rompiste toda la vajilla.

Ojala Dios te perdone lo que me has hecho. Para mí fuiste sólo un tropiezo de tres largos años, pero como dicen por ahí, “estamos en la casa del jabonero” y tú también vas a caer muy pronto.

Qué estúpido fui al creerte que no iba a pasar nada si me acostaba contigo. Que si teníamos relaciones sabrías que te amaba como tú a mí ¡Qué estúpido fui! ¿Por qué creí en ti? ¿Por qué no me di cuenta que lo único que querían tú y tu madre era sacarme dinero para no denunciarme por violación? Maldita… Maldita seas por estos tres años que cortaste mis alas detrás de estas frías rejas.

*Tomada del libro “Resplandor entre rejas”. Marco Antonio Espinosa López. Editorial “Benito Juárez” del SNTE. Octubre 2015.

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