Opinión | Menos días

En política el tiempo transcurre muy rápido para los que ya se van y lento para los que buscan llegar y eso es precisamente lo que está sucediendo en Durango, ya que un día después de la pasada jornada electoral los aspirantes a la gubernatura de los diversos partidos políticos empezaron a manifestar públicamente sus intenciones.

Durango está en una evidente situación de atraso en relación a otros estados de la república, eso es innegable, la alternancia no cumplió con las altas expectativas que tenía la ciudadanía, su forma de hacer las cosas es muy similar a lo que nos mostró el pasado inmediato, no hay muchos contrastes.

La disyuntiva de los electores en 2022 será en elegir entre la continuidad o el cambio, en ese sentido creo que cada ciudadano tiene su propia valoración de lo que sería lo más conveniente para Durango y más ahora en que las instancias gubernamentales están siendo más respetuosas de los procesos electorales.

Cada partido o eventual coalición tienen cuadros con oportunidades y otros tantos que aunque hayan manifestado sus intenciones de ser candidatos difícilmente podrán lograrlo, en algunos casos porque no están preparados y en otros, porque son prácticamente unos desconocidos sin trayectoria ni experiencia de gobierno.

El PAN y el PRI no están en su mejor momento, los panistas perdieron 13 elecciones a gobernador y el PRI la totalidad de las 15 que se disputaron este año, su tendencia, evidentemente, es a la baja y difícilmente podrán revertir esa ruta porque es claro que aun no tocan fondo y más cuando diversos estudios demoscópicos pronostican que de los seis estados en que habrá elecciones en 2022 solo tendrían asegurado Guanajuato, ya sea el PAN solo o coaligado con el PRI y PRD.

El Gobernador Aispuro ya dejó en el pasado las posturas que impulsó desde el “Frente Federalista”, que dicho sea de paso fue un fracaso en su intención de propiciar equilibrios frente a un Presidente sumamente empoderado, no solo por la investidura sino por el apoyo popular que conserva.

En las últimas semanas el Gobernador ha buscado el avenimiento y la armonización en su relación con López Obrador, gradualmente ha empezado a empatar su discurso con el del Presidente y eso está generado una percepción que puede interpretarse de varias maneras, para algunos Aispuro trata de replantear sus posicionamientos para obtener un mayor apoyo del gobierno federal para Durango, para otros, sencillamente es la capitulación y la entrega pactada del poder público del estado.

Lo hecho, hecho está, en este último año difícilmente se podrían transformar las condiciones en las que actualmente se encuentra Durango, el desgaste de los gobiernos panistas es notorio y cada día que transcurra hacía la sucesión será más palpable como efecto natural del ejercicio gubernamental y más aún cuando el partido gobernante está ubicado en la tercera fuerza electoral, 80,000 votos abajo de Morena y 30,000 menos que el PRI, ningún Gobernador duranguense había llegado a su quinto año con su partido en estas condiciones de debilidad.

Aún hay mucho al azar, falta definir si la coalición PRI, PAN y PRD se concreta o no, en esta lógica es más fácil que el PAN arrastre al PRI a que el PRI pueda sostener al PAN y en contraparte, ya veremos si la naciente unidad de Morena se conserva y se fortalece hasta que se concrete la sucesión gubernamental.

@ernestoescobosa

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