Opinión | México en llamas

Fernando Ramírez Guzmán

Durante la semana pasada se suscitaron varios sucesos violentos en algunas ciudades del país, lo que en los hechos significó una de las crisis más álgidas en materia de seguridad y violencia criminal en la historia de México. Después de la desastrosa guerra contra el narco de Felipe Calderón, y el fallido intento de Peña Nieto, el hombre que prometió devolver la paz a los mexicanos ha fracasado en su intento.

Primero fue la noche del día 09 de agosto y durante la mañana del día siguiente una persona murió y fueron incendiadas 25 sucursales de Oxxo en los estados de Jalisco y Guanajuato. Posteriormente, el jueves 11, en Ciudad Juárez, Chihuahua, fueron asesinadas catorce personas, entre ellas, cuatro trabajadores de una radiodifusora. Por su parte, en Baja California se quemaron 24 automóviles para hacer “narcobloqueos” en Tijuana, Tecate, Ensenada y Mexicali. Finalmente, la madrugada del sábado 13, un grupo armado atacó una gasolinera lo que provocó que explotara una de las bombas de la estación de servicio. De todos estos episodios se responsabilizó el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y algunos grupos regionales aliados de este cartel.

A cuatro años de estar al frente de la actual administración federal, los resultados de la estrategia, por llamarla de algún modo, de “abrazos y no balazos” son realmente catastróficos. Pretendió atacar el problema de raíz con la creación de una serie de programas clientelares como Jóvenes construyendo el futuro y sembrando vida. No resultó. Se dejó de perseguir y aprender a las cabecillas de los diferentes carteles. En cuatro años se han contabilizado130 mil muertos. Para el mismo periodo, Calderón tenía 53 mil 319 homicidios dolosos; Peña Nieto, 74 mil 737. El fracaso ha sido mayúsculo.

Días antes de estos lamentables sucesos, AMLO se empecinó en incorporar formalmente la Guardia Nacional a las filas del Ejército, mediante un decreto presidencial claramente violatorio de la Constitución. Sería una medida ilegal, pero además inútil. La Guardia Nacional ya es controlada por el Ejército. El 77% de sus 102 mil integrantes son soldados y marinos que siguen adscritos a las secretarías de la Defensa y Marina. Mandos y administración de la Guardia son militares. Y no por ello contiene a la delincuencia. López Obrador dice que el Ejército debe seguir a cargo de ella para evitar que la Guardia Nacional se corrompa, al tiempo que se difundían imágenes de la mascota del equipo de beisbol Olmecas de Tabasco, conocida como Pochichoco que llegó en un helicóptero de la Secretaría de Marina al estadio Ángel Toledo Meza, del municipio de Macuspana. El Pochichoco bajó de la aeronave acompañado por integrantes de la armada de México, quienes participaron en la ceremonia previa al juego contra los Tigres de Quintana Roo.

“No vamos a permitir que un solo ciudadano tijuanense pague las consecuencias de quienes no pagaron sus facturas”… “Al crimen organizado, a quienes están cometiendo estos delitos… les pedimos que cobren las facturas a quienes no les pagaron lo que les deben, no a las familias, no a los ciudadanos que trabajan, porque también nosotros estamos vigilantes de ello”. La declaración pasaría desapercibida sino fuera porque las hizo en un video difundido por redes sociales Montserrat Caballero Ramírez, presidenta municipal de Tijuana por MORENA.

Estas declaraciones no hacen sino evidenciar nuestra lastimosa realidad: el Estado que ha claudicado frente al narco. Ni la militarización, ni la resignación o el arrodillamiento pueden ser factores que contribuyan a la pacificación de nuestro país.

 

ladoscuro73@yahoo.com.mx

@ferramirezguz

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