Opinión | Mi derecho a promover no participar en la consulta

Es tan absurda e inútil la consulta convocada para el próximo domingo que en este momento nadie, absolutamente nadie discute si hay que votar por el sí o por el no. Es obvio que todos están de acuerdo en el “sí” tanto si se traduce en la engañosa idea de que es para enjuiciar a los expresidentes, como si se entiende que es para esclarecer o investigar decisiones tomadas en años pasados por actores políticos a fin de garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas.

Como sea que se entienda la consulta, todos estamos de acuerdo en que sí, incluso cualquiera con dos dedos de frente sabe que la misma consulta es innecesaria, la Fiscalía General de la República, la Unidad de Inteligencia Financiera, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, las contralorías y todos los organismos a quienes compete, están obligados a investigar, esclarecer y proceder legalmente ante cualquier conducta ilícita del pasado. Incluso del pasado inmediato, de los meses recientes, sin necesidad de preguntar a nadie.

Lo que se sigue debatiendo no es si votar por el sí o por el no; se discute entre si participar en la consulta o desairarla. Los morenistas y afines a la llamada Cuarta Transformación están haciendo un gran esfuerzo para tratar de convencer a los ciudadanos de que salgan a participar, los detractores de la 4T promueven no ir para no prestarse al circo.

Pero no solo los adversarios del régimen, también muchos ciudadanos ajenos a los intereses de la política, mexicanos que simplemente ven un poco más allá de su nariz, están haciendo lo mismo, señalando lo ocioso, inútil y absurdo de esa consulta y promover con toda razón a no participar.

Derecho a promover

En días pasados la vocal ejecutiva del INE, María Elena Cornejo declaraba que los ciudadanos no tienen derecho a promover, ni a favor ni en contra de participar en la consulta; que esa es atribución del INE y argumentaba el artículo 35 constitucional. No puedo estar más en desacuerdo con la funcionaria; sostengo que se equivoca.

El artículo citado, efectivamente confiere a la autoridad electoral la facultad de promover y establece las condiciones para hacerlo, pero en ninguna línea, absolutamente en ninguna parte de este artículo o de cualquier otro precepto legal, prohíbe que un ciudadano pueda promover la participación o la no participación.

Hay un principio de derecho que establece que un servidor público, que es el caso de ella, únicamente puede hacer lo que la ley expresamente le ordena o le permite; en cambio un ciudadano común puede hacer todo lo que la ley expresamente no le prohíba; todo.

De modo que yo tengo el más absoluto derecho a invitar a mis amigos, a mis familiares y a quien quiera oírme a no acudir a las mesas receptoras el domingo uno de agosto.

Es mi derecho opinar, expresar libremente y ninguna ley me lo prohíbe. Y en el ejercicio de mis derechos digo que esa consulta es una farsa y que participar en la misma es alentar la política de distractores, de cajas chinas, de mentiras y de espectáculos que nos alejan de los asuntos realmente importantes.

Desde luego que el INE es ajeno a tal pantomima, el organismo electoral cumple con su deber de organizar la consulta sin intervenir siquiera en la redacción de la pregunta. Pero sigue siendo una farsa.

ENGAÑABOBOS 

Engañabobos es la manera más cortés de describir la consulta y hay quien ejecuta sus mejores maromas para tratar de justificarla. Contra la obviedad de que la ley no se consulta, responden que no se está votando ninguna ley ¡qué descubrimiento! Se estará votando si se cumple o no se cumple la ley; si se deben esclarecer o no las decisiones de los expresidentes. Efectivamente, no se vota una ley, se vota la aplicación o no de la ley. La maroma resulta una pirueta muy cansada y bastante mal lograda.

Con maromas semejantes defienden el gasto de los más de 500 millones de pesos que costará el montaje; y recuren al muy sobado argumento de “por qué no te quejaste cuando Calderón, Peña o López Mateos gastaron o robaron… otra maroma muy mal hecha. Qué otros lo haya hecho non le quita lo tontejo y menos justifica que hoy se haga ¿O habrá que callar solo porque se trata del inmaculado mesías?

Que ese derroche es ‘poquito’ comparado con el Fobaproa o la estafa maestra. En esa serie de maromas habría entonces que incluir los enormes costos fobaproícos de decisiones también tontejas como la cancelación del aeropuerto de Texcoco, solo por mencionar una entre muchas, muchas que se han tomado en la actual administración.

La consulta es a todas luces, una farsa muy propia de la 4T.

@MCervantesM

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