Opinión | Micro ataques en territorios Morenistas causan dudas y confusión

Víctor R. Hernández

En las elecciones presidenciales de 2012, aún no salía el libro ¨Véndele a la mente no a la gente¨, de Jürgen Klaric¨, sin embargo ya se hablaba del neuromárketing político.

Vladimir Humberto Herrera Aquino, licenciado en ciencias políticas pero con una amplia experiencia de campañas, sostiene en su más reciente artículo que ¡Todos quieren ganar elecciones, pero pocos están dispuestos a innovar!

Y añade que ¨conforme pasa el tiempo se vuelve cada vez más complicado entender a los electores, pues las estrategias tradicionales ya no son suficientes para convencerlos¨. ¨Ante esto, los consultores actuales necesitan innovar, retomado nuevos modelos de comunicación que integren los recursos tecnológicos que la era digital ha traído consigo.

¨Derivado de estos desafíos es como llega la Neuropolítica:

¨Una disciplina encargada de comprender el cerebro y las emociones de las personas en su condición de ciudadanos electores con la intención de que los candidatos o equipos técnicos puedan conocer y tomar mejores decisiones basados en las necesidades de los votantes, y de esta forma obtener su apoyo para un proceso electoral (Gutiérrez, 2012).

¨Es así como los candidatos a través de la Neuropolítica tienen una nueva oportunidad de conectar, crear emociones y empatía con los votantes potenciales. De esta manera las nuevas campañas electorales se deben centrar en el ciudadano y no en el candidato, esta fórmula permite convencer al electorado de una manera más efectiva, tanto que aumenta la probabilidad de éxito en una campaña electoral¨.

Existe otra corriente en esta nueva disciplina que se conoce como neuramárketing político estratégico.

Sus especialistas recomiendan que en una batalla propagandística, el equipo del candidato no debe ignorar los territorios donde se ubica el voto duro del competidor.

Esos territorios que aparentemente son impenetrables, porque ahí se encuentra fuerte el posicionamiento del contrario, hay que atenderlos a través de microinfluencer.

Los territorios que aparentemente son imposibles de conquistar deben ser atendidos por líderes de opinión que a través de sus mensajes creen dudas y confusión entre esa población de electores. No penetra el candidato, pero al menos se divide el territorio y se hace dudar al electorado que era incondicional.

Lo que se ha venido observando desde hace dos semanas en el municipio de Gómez Palacio, un territorio donde se localiza el voto más duro de Morena y Marina Vitela, es precisamente esta novedosa estrategia política.

Omar Castañeda, actual diputado federal, ha venido funcionando como un microinfluencer que le está causando serios problemas al segmento duro de Morena en estos territorios laguneros.

Marina, en el segundo debate, lo calificó como traidor y vendido. Lo mismo hizo Hugo Rosales Badillo, vocero de Marina y de Morena en esta contiende electoral. Sin embargo, Omar Castañeda, lejos de amedrentarse ha continuado con los mensajes que al menos están confundiendo y creando dudas entre el morenismo lagunero.

La nota del periódico El Universal y el diario La Razón, que dan cuenta de una supuesta triangulación de recursos a través de empresas creadas recientemente para prestar servicios y obras de construcción al gobierno de Gómez Palacio, logró desbalancear al cuartel de Marina Vitela y a ella la golpeó emocionalmente.

El 17 de mayo en el diario La Razón se publicó la siguiente noticia:

Marina Vitela, candidata de Morena a la gubernatura de Durango es acusada por presunta triangulación de contratos con sus hijos y Cuauhtémoc Estrella González, quien fue su tesorero en el ayuntamiento de Gómez Palacio y posteriormente síndico.

Reportes de la prensa nacional indican que los hijos de Vitela, mientras ella era alcaldesa de Gómez Palacio, mantenían una sociedad cuya denominación social es CRIB Ingeniería, S.A.P.I. de C.V., en la que también figura Cuauhtémoc Estrella González.

Dicha empresa logró obtener diversos contratos de obra pública por parte del municipio y del gobierno de Durango. Durante 2021, mientras Marina Vitela era alcaldesa de Gómez Palacio, las compañías Carreteras y Puentes de la Laguna, S.A. de C.V., y Obras Civiles de La Laguna recibieron contratos hasta por 7 millones y 60 millones de pesos anuales, respectivamente.

La respuesta de Marina, no fue a Omar Castañeda como lo había sostenido horas antes su vocero Hugo Rosales Badillo, sino que se fue contra el candidato de la Coalición Va por Durango, pero sin datos que demostraran su aseveración:

“Sabes perfectamente que es mentira Esteban y sabes el daño que le haces a mis hijos, porque los conoces, y sabes que los he formado yo, con muchas adversidades, no es correcto que hagan eso… no es de hombres…los conoces y sabes bien que los he formado yo con muchas adversidades, no es correcto que hagan eso… no es de hombres”.

Pero el daño, la confusión y la duda que se había sembrado estaban funcionando en el territorio del voto duro de Morena, no sólo con esa información de dos diarios de circulación nacional, también con la serie de declaraciones previas de Omar Castañeda, sobre precios alterados en despensas adquirida; el pago a una empresa proveedora de internet que no da el servicio o la compra de calderas para la alberca, que no están funcionando.

A dos semanas, ¿cuál será el impacto del neuromárketing estratégico, operado con cirugía en los territorios duros de Morena? El seis de junio lo sabremos.

 

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