Opinión | Morena, como movimiento amplio más que como partido

Leímos qué hasta hoy, las precampañas, y lo más seguro es que también las campañas, giren en torno al INE, al presidente López Obrador, a Salgado Macedonio, y quizá a Maru campos candidata del PAN al gobierno de Chihuahua.

El presidente López Obrador y su partido Morena, deben estar felices porque los partidos han renunciado a hacer campaña, y le ceden el lugar al INE, en su confrontación con López Obrador y contra Morena. La alianza Prian, solo se convierten en una machacona máquina de descalificaciones por todo y para todo, aparte, evidencia su carencia de candidatos carismáticos, y propuestas legislativas, sociales y económica contenidas en un discurso, desgastado.

Creemos, que un candidato, o varios, o un partido, que promete en campaña resolverlo todo, termina por no hacer nada, esa es la historia política de nuestro país. Meterse al ambiente de la “prometitis”, es generarse un espacio de falta de credibilidad y confiabilidad. 

Nos parece que quienes hacen esto, se quedaron en el contexto político de antes del 2018, sin capacidad de entender que un candidato para persuadir a la ciudadanía, debe ser creíble, y no caer en la fanfarronería vacía y hasta ridícula, eso, hacen más de dos años fue superado, pero les pasó de noche la experiencia.

Hasta hoy, no vemos ni un solo liderazgo, de la alianza “Va por México” entre PAN-PRI y algo que se llama PRD. Son candidatos, unos con la experiencia de haber andado de la “ceca a la meca” en la política del modelo pasado, sin que lleven en su maleta logros para Durango.

Otros de reciente incorporación a la palestra electoral, más por haber sido palomeados por personajes del alto mando político, o bien, por negociaciones no muy claras. Esta conjunción de trayectorias políticas de la alianza Prian, no se ven aún reflejadas ni cualitativa, ni cuantitativamente en las actividades de campaña, y el tiempo corre raudo y veloz hacia el seis de junio.

En Morena, no andan tan bien, tampoco hay liderazgos, los diputados actuales y quienes buscan la reelección, establecieron una estrategia conciliatoria con el gobierno, con el muy sobado argumento de que importa más Durango que la confrontación, de esa manera, han dejado que se vapule al presidente y a Morena diariamente, sin que metan un dedo.

Ex panistas y ex priistas, se apoderaron del membrete de Morena ante el silencio, o miedo, o mediocridad de la poca base morenista organizada.

En Morena se carece de cuadros, en dos años no han podido crear uno solo en Durango, hay una escuela ideológica “patito” que no sabe que la teoría se combina con la práctica, con la participación en la sociedad, en las colonias, barrios y fraccionamientos, en ejidos y sindicatos. Por ello, para la práctica política comprometida no sirven para nada. Terminan por dejarse manipular por los ganones muy cercanos a la corrupción, al oportunismo y a aliarse con el poder estatal en turno.

Morena sigue siendo un movimiento fuerte, pero no sólido, un movimiento con muchas posibilidades, pero estas pueden ser coyunturales. Morena, depende del desgaste de los partidos tradicionales y su incapacidad de reconstruirse. Depende del liderazgo del presidente, y la fuerza de sus políticas públicas, más que de los liderazgos estatales débiles y mediocres.

Me llego un estudio interesante que coloca a Morena muy por encima del PAN y el PRI, con catorce y diez puntos contra más de cuarenta. Claro que la alianza Prian lo desdeña, incluso, hay priistas que aseguran tendrán carro completo. Todo puede suceder, pero cada vez se ve más difícil. O no.

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