Opinión | Morena, la esperanza fallida

Ernesto Escobosa

El mensaje que envió este año la dirigencia nacional de Morena a sus militantes, simpatizantes y liderazgos, es que ganar las encuestas, como establece el estatuto, no garantiza obtener las candidaturas, en este escenario Ricardo Monreal estará en la boleta en 2024, como él mismo lo ha dicho, aunque seguramente será en la de senadores o a lo mucho en la de Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México; es obvio que él no es una de las “corcholatas” presidenciales.

Tal vez, el principal destinatario sea Marcelo Ebrard de todos los fraudes electorales internos que hizo Mario Delgado, porque la emblemática frase: “El pueblo pone y el pueblo quita”, no pasó de ser un slogan para que la gente se entusiasmara en participar en la “revocación de mandato”, porque en la vía de los hechos terminaron candidateando a quienes decidieron imponer.

El Canciller representa exactamente lo que los seguidores más radicales de López Obrador repudian, es ilustrado, culto, hombre de mundo, políglota, pertenece a una de las familias connotadas de la Ciudad de México y sobre todo, en caso de llegar a la presidencia, seguramente, tendría un estilo personal de gobernar muy distinto al de Andrés Manuel, en contraste, Claudia Sheinbaum, en ese supuesto, seguiría perdiendo identidad y haciendo lo que creé que el Presidente espera de ella, evidentemente, representaría un segundo “maximato”.

No hay confianza en que Morena haga las cosas bien en 2024 en el proceso interno para elegir candidato a la Presidencia de la República, es evidente que la tendencia es seguir privilegiando a los expriistas y expanistas, los marginados seguirán siendo aquellos que han acompañado a AMLO desde su llegada a la izquierda y que lo siguieron hasta fundar el movimiento que lo llevó a Palacio Nacional.

El PRD, como el producto más acabado de la izquierda mexicana que logró aglutinar a prácticamente todas las fuerzas pulverizadas, legales e ilegales, en un solo gran partido que se convirtió en la “tercera vía” en los 90ś, tardó casi veinte años en echarse a perder y convertirse en una mafia política, Morena, agotó ese proceso en solamente tres años; todos los indicadores oficiales e internacionales muestran que la izquierda mexicana es mejor como oposición que como gobierno. Las estadísticas son exponenciales.

Aunque si bien es cierto que los gobiernos del PRI y el PAN no se han distinguido por estar integrados por personajes honestos y visionarios, en el ranking de los cinco estados con más homicidios por cada 100,000 habitantes están ubicados puros que son gobernados por Morena, en promedio hay 78 homicidios diarios y 25 desaparecidos; México tiene las características de “Estado fallido” desde 2007 en muchas regiones del país, en diversos puntos de las fronteras Norte y Sur, en los puertos marítimos del Golfo de México y del Pacifico, al igual que en cientos de kilómetros de tramos carreteros, en pueblos de todas partes y en distintas ciudades importantes del país.

La izquierda mexicana siempre ha sido de caudillos y el último que queda es López Obrador quien en tan solo dos años dejará el poder público y es evidente que con todo y sus buenas intenciones y que las redes de corrupción ya no inician en el despacho presidencial, está rodeado de inútiles y delincuentes, la mayoría de su Gabinete están obsoletos, no tienen mucho que aportar ni al presidente ni a México, con todo y la buena trayectoría de algunos de los que se fueron y de los que aún quedan, la edad y la descontextualización los alcanzó; los cuadros medios están enfocados a enriquecerse haciendo negocios con el gobierno y desde el gobierno y para rematar, las estructuras del gobierno federal y de Morena en las entidades federativas han mostrado que son básicamente pandillas delincuenciales, cuyo principal objetivo es diluir el federalismo y restarle márgenes de maniobra políticos, financieros y administrativos a los gobernadores.

Sin duda, esta es otra oportunidad que pierde México para poder volver a ser un país pacifico y que la gente pueda vivir y prosperar sin estar a merced de los delincuentes y los políticos corruptos, tan deteriorado está todo en la actualidad, que todavía hace 20 años la única amenaza eran los políticos.

 

@ernestoescobosa

 

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