Opinión | Morena oscura

Ahora resulta que el partido en el poder tiene probadísimos nexos con pseudoreligiones sobre cuyos líderes pesan dos siglos de cárcel. Acusados ambos de las peores vilezas humanas: trata de personas, torturas, secuestros y aberrantes violaciones sexuales a niñas, niños y adolescentes.

La de La Luz del Mundo no me la cuentan. Es una historia que conozco muy bien. En las redes circulan aún mis reportajes. Fraguada en la cruenta Guerra Cristera y fundada por su primer “profeta” Aarón Joaquín, comenzó como una pequeña aventura misionera en Jalisco, allá por los años treintas, en los que el fanatismo de sus fieles la hizo crecer exponencialmente. Cuando yo fui a Guadalajara en 1997 ya era una ciudad dentro de la ciudad y su templo era tan grande que —aunque usted no lo crea— cabía en él la Nueva Basílica de Guadalupe. Para entonces ya reinaba el heredero Samuel Joaquín siempre en complicidad con los gobiernos priístas en forma de intercambio de personas, dinero, presencias en mítines y favores políticos en contubernio vergonzante.

Pero lo que más me impresionó de ese feudo inaudito fue lo que ocurría intramuros: una brutal y sistemática violación de los derechos humanos en forma de sometimiento a quienes se les otorgaba el privilegio de bañar, acariciar y complacer al Elegido de Dios. Fueron varios los testimonios que recogimos de quienes lograron escapar de ese infierno de perversiones que se ha perpetuado hasta nuestros días. Y precisamente hoy y desde hace algunos meses, el tercero en la sucesión, Nassón Joaquín, está siendo juzgado en California, acusado de cometer 26 delitos sexuales en los Estados Unidos y la vergonzante violación a un menor. Pero además, la Unidad de Inteligencia Financiera y la Fiscalía General de la República trabajan cinco averiguaciones contra Nassón y La Luz del Mundo por operaciones con recursos de procedencia ilícita y evasión de impuestos, tras haber detectado que efectuaron transferencias internacionales a paraísos fiscales.

Lo insólito es que, el partido en el poder ha postulado a dos dirigentes de La Luz del Mundo para diputados federales: Emmanuel Reyes Carmona y Hamlet García Almaguer quienes han sido colocados en las listas preferentes de plurinominales para cuasi garantizarles un lugar en la Cámara de Diputados. Ambos que han sido ardientes defensores de su guía y participaron destacadamente en la organización de aquel abominable festejo en mayo de 2019 —en pleno gobierno de la 4T— en el mismísimo Palacio de Bellas Artes, con la asistencia de invitados tan especiales como los morenos Martí Batres y Félix Salgado Macedonio (¿le suena?). Todo para celebrar el cumpleaños de Nassón, el Apóstol de Jesucristo.

Tan execrable como el hecho de que una príista-neomorenista sea la candidata para gobernar un estado clave para el país, como es Nuevo León. Y no se trata de juzgar las infidelidades partidistas de Clara Luz Flores sino solo apuntar que ha sido exhibida como una destacada sacerdotisa de la secta Nxivm; una mezcla de ambiciones de poder político y económico con degradación y depravación al grado de marcar a las mujeres como si de reses se tratara. Actualmente su líder Keith Raniere ha sido sentenciado en Nueva York a 120 años de cárcel por delitos sexuales y fraude. Para desgracia de su discípula que lo miraba extasiada: Clara Luz.

Qué paradoja: ni claridad ni luz, solo las sombras de las perversiones más retorcidas de la mente humana; que han fascinado a una Morena que tendría mucho que decirnos.

Periodista

ddn_rocha@hotmail.com

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