Opinión | Morena vs Morena

Desde hace algunas semanas inició formalmente la carrera rumbo a las elecciones intermedias del 2021. El principal propósito del presidente López Obrador es mantener la mayoría en el Congreso de la Unión y en el Senado de la República para pavimentar el camino que le permita continuar con las metas que se ha fijado la 4T. A pesar de un muy cuestionable manejo de la pandemia en los temas económico y de salud, así como de las alarmantes cifras en el tema de inseguridad, no se vislumbra en la oposición, figuras que puedan poner en riesgo esta situación. Es cierto que han disminuido los niveles de aprobación. Pero también es cierto que no lo suficiente para que se refleje en las urnas. Hoy, la principal preocupación para AMLO es la guerra intestina que se desató al interior de Morena.

Serán 47 militantes los que buscaran presidir la organización y otros 53 buscan la secretaría general de esa misma organización política. El Instituo Nacional Electoral (INE) realizará dos encuestas. La primera depurará la larga lista de aspirantes a 12 contendientes, seis por cada cargo. Posteriormente, otra arrojará a los ganadores. Este proceso, no obstante, ha sido llamado antidemocrático y repudiado por otros candidatos.

Hoy en día, las estrategias de distracción, como fue la no rifa del avión presidencial, o la táctica proselitista de litigar en medios como son el caso Lozoya y el pretendido juicio a expresidentes parecen estar de más. No tienen contendientes enfrente. Los partidos de oposición no pintan.

En cambio, uno de los principales contendientes a la presidencia de Morena, el diputado federal Porfirio Muñoz Ledo, quien ha sido presidente del PRI y del PRD, tocó los tambores de guerra y disparó en contra de quien ve como su principal amenaza. En entrevista para El País disparó: “lo digo con respeto, Marcelo Ebrard está ansioso, ganoso, desembocado para ser presidente de la República. En todos sus actos lo demuestra. Jugó un juego suyo en Washington. Eso llegó hasta nuestra representación en Washington. Que se cuide. Perdóname, Marcelo, pero te vas a ir del partido si sigues así. Yo me comprometo. Te vas. Mario (Delgado), te lo digo por este medio: Ya te pasaste de cómplice. Estás comprando a todas las autoridades. Cuídate. Si siguen en lo suyo, se van del partido. Marcelo, ¿quieres ser presidente? Que encabece la derecha mexicana, por favor. No es una oferta mala…”.

Ha quedado de manifiesto que, Morena es un colectivo en el que conviven (es un decir), personas y grupos con diferentes filiaciones e ideas políticas y cuyo único factor en el que coinciden entre si, es la lealtad que le profesan a López Obrador. De hecho, lo más valioso de Morena, el activo que los hizo alcanzar una votación histórica, es precisamente AMLO.

López Obrador necesita la unidad en el partido político que creó para que a través de este tenga el fundamento para continuar con su Cuarta Transformación. Ha declarado que permanecerá al margen de la elección interna que habrá de decidir quien dirige a nivel nacional a Morena. Pero dado este escenario de disputa y crispación todo hace suponer que en su momento dará un manotazo en la mesa y llamará al orden para que no se anden haciendo bolas los morenistas.

Se ha desatado la guerra intestina entre las tribus que conforman Morena. Para fortuna de ellos, enfrente no hay nadie.

ladoscuro73@yahoo.com.mx

@ferramirezguz

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