Opinión | Necesitamos transformar nuestras instituciones políticas

“Las elecciones en méxico, no le piden nada a las de Tanganica”: Andrés Serra Rojas

Nuestra historia como república democrática no acaba de escribirse. 

Estamos iniciando la tercera década del siglo XXI; sin embargo, las penurias y adversidades que ha padecido el pueblo mexicano en la construcción de su destino histórico, parecen interminables. Una y otra vez, desde que iniciamos nuestra lucha para ser una nación independiente y soberana, seguimos sufriendo las contradicciones ideológicas y políticas, que nos impiden realizar nuestros ideales de libertad y de justicia. Nuestro proyecto de nación inscrito en nuestras tres Constituciones fundacionales, sigue siendo un desafío y no una realidad plena ¿Por qué? La respuesta sigue siendo la confrontación entre las dos grandes corrientes del pensamiento político mundial: por un lado, los partidarios de las libertades democráticas y por otro lado, los partidarios de la negación de esas libertades democráticas; la historia los identifica, grosso modo, como Liberales y Conservadores; independientemente del nombre que reciban en cada país. De qué sirve que en nuestra Carta Fundamental,  nuestros Constituyentes hayan escrito  en el artículo 39 “la soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para su beneficio. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar y modificar la forma de gobierno”. ¿De qué sirve que la normación constitucional sobre el principio del SUFRAGIO EFECTIVO, le haya conferido al INE la función de garantizarlo; cuando la historia de nuestras elecciones nos demuestra la ineficacia de este mandato constitucional? ¿Y saben por qué? Porque la legislación secundaria y reglamentaria, distorsionan este principio democrático, al permitir que la institución responsable de organizar y conducir las elecciones, así como el Tribunal Electoral, tomen decisiones que quebrantan los derechos políticos de los ciudadanos. Por eso la ciudadanía está cuestionando al INE y al Tribunal Electoral, demandando su transformación, para que respondan de verdad a los intereses del pueblo de México y a ningún otro poder.

Finalmente, quiero plantear estas reflexiones: Ante los reclamos de los ciudadanos agraviados  por las injustas decisiones tomadas recientemente por el INE y el Tribunal Electoral; el presidente Andrés Manuel López Obrador, en una de sus conferencias matutinas, afirmó “Tanto los consejeros del INE como los magistrados del tribunal actuaron de manera antidemocrática, y esto se explica porque estos organismos, como otros, vienen del antiguo régimen antidemocrático…¿ustedes creen que los consejeros del INE y los magistrados del Tribunal Electoral son demócratas? yo digo NO, al contrario, conspiran contra la democracia ¿Cómo es posible que se decida arriba lo que le corresponde decidir al pueblo?…a los mexicanos no les gusta que los descalifiquen antes de una contienda”. Es importante agregar, que el presidente también pidió a los ciudadanos guerrerenses y michoacanos agraviados, que se conduzcan con civilidad política y que no caigan en la trampa de la provocación, que busca alterar la paz social. En recuerdo de las luchas estudiantiles de los gloriosos años 60´s, quiero recordar un viejo canto revolucionario, en estas palabras “Así pensaban seguir, jugando a la fraudecracia, entonces llegó aquél, aquél que ya saben quién y todo mandó a transformar”. Sí, a transformar nuestras instituciones políticas, para que las dirijan mexicanos que entiendan lo que es la Ética de la Responsabilidad y lo que es el sentido de la Justicia para los dicentes del derecho, a fin de que sirvan a las causas de la nación mexicana, por encima de cualquier otro interés. Por mi parte, desde esta plataforma de opinión, al igual que millones de mexicanos, comparto la idea y la actitud política, de que no queremos vivir en un Estado de ficción Constitucional. Queremos que se actualice, tanto la normación como la estructura orgánica de  nuestras instituciones políticas, para que garanticen la realización  de nuestro proyecto de nación, contenido en nuestra Constitución Política; se trata de que nuestra democracia, no solo sea una forma de gobierno, sino fundamentalmente una forma de vida. Por mi parte, quiero precisar que mis opiniones políticas solo son reflexiones que buscan contribuir al debate sobre los grandes problemas de nuestro tiempo; pero su línea ideológica está templada en mis luchas políticas pasadas y presentes; y desde luego, en la formación recibida de mis guías políticos como el líder demócrata Carlos Alberto Madrazo y el íntegro político y académico Andrés Serra Rojas; pero consciente también, de que en la política no hay verdades apodícticas; pero sí ideales de vanguardia que hacen la diferencia.

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