Opinión | ¿No mentir, no robar, no traicionar?

Ernesto Escobosa

Se le siguen complicando los escenarios electorales a Morena, partieron de la perspectiva que ganarían cinco de seis gubernaturas y tanto en Aguascalientes como en Durango siguen abajo en la intención de voto, circunstancia a la que se le suman las investigaciones que están realizando el FBI y la DEA a su candidato en Tamaulipas Américo Villarreal y a sus hijos por vínculos con la delincuencia organizada y operaciones con recursos ilícitos para financiar su campaña, según lo reveló uno de los periódicos más importantes de Texas.

Cada vez se desgasta más la narrativa de honestidad que han venido desplegando, tanto su dirigente nacional, Mario Delgado, como los candidatos que él eligió de manera unipersonal y discrecional; los costos están siendo evidentes, no solo porque fracturó a su partido en los estados en los que impuso candidaturas de acuerdo a sus intereses, sino porque la vulnerabilidad de varios de esos personajes cada vez se hace más notoria, precisamente, porque sus historiales están ligados a prácticas de corrupción que no han sido investigadas ni sancionadas pero que sí están vigentes en el imaginario colectivo.

Uno de los principales problemas de Morena es que han marginado a liderazgos y personajes que han transitado desde sus orígenes ideológicos por la izquierda y han privilegiado a personajes que salieron de los grupos políticos más corruptos del PRI y el PAN, precisamente, de esos a los que ellos mismos enmarcan dentro de su concepto de mafia del poder; estas incongruencias, sin duda, envían mensajes a los electores que demeritan la confianza y la credibilidad.

El caso de Durango es emblemático en este sentido, mientras su candidata a Gobernador hace campaña en su calidad de Presidente Municipal con licencia de Gómez Palacio, el Síndico ha venido haciendo públicos diversos escándalos de corrupción que dejan en evidencia el nepotismo, el desvío de recursos y el tráfico de influencias para hacer negocios preferenciales, situación que muestra a este ayuntamiento morenista como uno de los más corruptos en la historia reciente de Durango, una versión moderna de San Pedro de los Saguaros, el mítico municipio de la película “La Ley de Herodes”.

Postular candidaturas que contrastan con los principios y valores que dicen promover y defender no parece ser la mejor de las decisiones si se aspira, no solo a ganar las elecciones, sino a tener gobiernos de buena calidad integrados por personas preparadas y honestas; los personajes que están impulsando Morena y sus aliados no parecen tener esas características, ni a la gubernatura, ni en Durango, ni en Gómez Palacio, unos con serios cuestionamientos de enriquecimiento ilícito y la otra, evidentemente, improvisada e inexperta, tal vez, la única excepción que existe en los tres municipios principales del Estado sea el caso de Lerdo y su candidata Tere González.

En algunos casos la fama pública fortalece los proyectos políticos y en otros los demerita, pareciera que Mario Delgado se esforzó por escoger a los peores candidatos que tuvo a su alcance y la realidad lo ha venido demostrando, algunos no saben ni siquiera leer correctamente para expresar ideas con claridad y que los electores al menos puedan entender qué es lo que les proponen, otros se han enfocado en hacer ofertas demagógicas que en algunos de los casos ofenden la inteligencia y propician las burlas de los ciudadanos, aunque eso ya se volvió común, basta valorar el nivel político, la forma en que hicieron sus campañas y el tipo de administraciones que tienen buena parte de los gobernadores de Morena, lo que no es común, es que dos agencias estadounidenses estén investigando a uno de los candidatos a Gobernador del partido que postula el “No mentir, no robar y no traicionar” como la vía para sanear la vida pública y transformar a México.

@ernestoescobosa

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