Opinión | ¡No nos venimos!

¡Qué fea la impotencia de querer sacar algo del pecho que no sale! Expectorar demonios ¿para qué? retortijones solo exprimen bilis de los hígados. Impulsos de pubis en vano ¿para qué? Orgasmos en retrógrado ¿infección de vía urinaria? ¿Usted piensa que antes los pueblos salvajes de este continente tenían problemas para terminar? Por favor, el sacrificio de extirpar corazones era un símbolo, pues qué es la bomba más grande del cuerpo si no una próstata gigante? Y si no lo era antes ahora lo es, circuncidado todo el pueblo, San se acabó ¿Y qué hay de malo en la satisfacción de terminar bien una cosa? Ninguna. Entonces si yo hiciera una analogía que comparase (incluso que ligase) la impotencia sexual con la inconclusa revolución del 20 de noviembre ¿la seguiría, camarada? No pienso explicar nada. Hay cosas que no son si no intuiciones generales, esta una de ellas. Se puede oler lo peor y ha de ser porque se viene ¿cómo esas cosas malas, tétricas para algunos excepto para pocos perversos siempre acontecen y no algo bueno para todos? Entonces contra que pelearon tantos hombres olvidados por kilogramos de historiografía de Emiliano Zapata, Pancho Villa, ¿y quienes más? ¿Cómo se llamaba el potrero de Calixto? ¿Quiénes engrasaron los rifles para la toma de Torreón? Sabemos pura tontería y nos decimos conocedores. Y luego tan poco sabemos que creemos que ya porque esos hombres murieron en búsqueda de una liberación que, creyeron alcanzaríamos a saborear, ya no nos toca a nosotros hacer nada, ya no hay caciques de la tierra, ya no hay malos pagos en el campo, si hasta en la ciudad hay terratientes ahora resulta… ¿A usted cuanto le pagan por lo que produce?  Sé que a muchos poco, sé que a otros nada, pero venidas colosales como esa solo puede haber una ¿cierto? Pues yo soy joven y a veces dos o tres rounds se necesitan para liberar la presión inmensa del organismo que pide ayuda, a gritos a veces, para acabar lo que se empezó, lo que se prometió quizá de forma tácita. ¿Pero a qué hora —dirán ustedes— voy a venirme si todo el día estoy en la oficina, y llego sin ánimos de nada a esperar la noche para dormir y repetir el mismo horario de ocho horas, tan humano? De eso se trata (parece) cualquier movimiento de liberación, una sociedad es libre en la medida que su sociedad tiene orgasmos, no se puede tener uno con la cabeza en una parte y la mente en otra, el orgasmo (verdadero, aquel que es opio de fumadero chino) requiere mucho trabajo previo, se debe trabajar la tierra para cosechar el fruto delicioso, Propongo, de la manera mas seria, que se discuta en algún salón con buena resonancia acústica, llena de gente electa por el pueblo para tomar esta clase de decisiones sentada (a veces dormida) en sillas elegantes con botones, una LEGISLACIÓN que asegure a cada integrante de este glorioso país la libertad económica, temporal, habitacional, nutricional, psicológica; necesaria para tener a cabo un orgasmo verdadero. Parecen tonterías pero esto es cosa del futuro.

O nos volvemos una sociedad que acepte los orgasmos como algo aparte de la reproducción, como algo necesario para el organismo, o mejor nos amputamos los complejo órganos que lo generan, pues la vida ya se puede hacer en un laboratorio gris, aséptico deshumanizado.

Tenga este foreplay camarada, libere sus placeres que yo defenderé su derecho a venirse.

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