Opinión | No te decimos adiós, sino hasta luego…

Resulta totalmente  incomprensible que “a estas alturas del partido” las autoridades se vean en la necesidad de proponer e intensificar campañas de concientización para que la ciudadanía atienda las recomendaciones de las diferentes instituciones de salud para prevenir los contagios del Coronavirus, a poco más de seis meses es increíble la manera de actuar de la gente, cuando la gran mayoría de nosotros hemos vivido en carne propia la pérdida de un compañero de trabajo, de un amigo, de un familiar, por mucho que los mexicanos estemos acostumbrados a burlarnos de la muerte y de hacer mofa de cualquier situación en la que esté presente el final de una vida, sea cual sea el motivo de la misma, esta pandemia nos ha convertido en seres irresponsables, insensibles, irrespetuosos e indiferentes a lo que sucede en el mundo.

El Covid ha puesto a prueba nuestras fortalezas y debilidades, ha sacado lo mejor y lo peor de cada uno, por muy natural que sea, la muerte sigue siendo un misterio para propios y extraños, a lo largo de estos seis meses me ha tocado conocer los casos de gente que se ha contagiado y que no ha tenido molestia alguna, de quien ha tenido molestias leves, de quien ha tenido que luchar con todo por sobrevivir y de quienes ni siquiera han tenido la oportunidad de defenderse, han muerto de una manera tan súbita que desconcierta a los hombres de ciencia, pero más a los hombres de Fe,  personas que a los 90 años o más logran vencer al virus, en contraparte jóvenes con toda una vida por delante han sucumbido a los estragos de una enfermedad que a casi un año de haberse hecho presente en este planeta, sigue siendo un terrible flagelo para la humanidad.

A pesar de los grandes inventos, de los avances en la ciencia y la tecnología, este virus expuso la fragilidad de la raza humana, demostró la vulnerabilidad de nuestra existencia, volvió ignorantes a los  sabios y cortó de tajo la soberbia de quienes pretenden saber y entenderlo todo, hasta hoy nada ni nadie ha logrado detener o al menos contener esa pandemia que sigue acechando a todos por igual, a pobres y a ricos, a cultos y a ignorantes, a quienes creen en la enfermedad y a quienes aún no lo hacen, porque por increíble que parezca, aún los hay.

El pasado miércoles lamentablemente falleció a causa del Coronavirus mi amigo –y amigo de muchos- Rubén López Gallegos,  a quien conocí hace 25 años en este mundo de los medios de comunicación, la última ocasión que platicamos “en forma” fue precisamente el Día de la Libertad de Expresión, previo al homenaje que se le rindió a Pedro Rocha y a Manuel Pérez, comunicólogos fallecidos también en este año, ahí los recuerdos las remembranzas y la nostalgia de ellos, y de otros compañeros que se nos adelantaron en el camino, solo Dios sabe nuestra hora, y la de Rubén estaba marcada para este 16 de septiembre, una despedida de esta naturaleza siempre será dolorosa, pero hoy el dolor y la tristeza se incrementan por la manera en la que tiene que ser, desde este espacio un abrazo a los familiares de Rubén López, y a los que seguimos aquí, una invitación a cuidarse, no te decimos adiós, sino hasta luego…

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