Opinión | Norberto, espero te recuperes

Hace poco más de 15 años conocí a Norberto Rivera Carrera, ya en esos tiempos era un personaje que te miraba sobre el hombro, siempre altivo y en ocasiones algo arrogante; parte de la grey católica de esos ayeres lo trataba especialmente bien; a su alrededor se cuentan muchas historias, mitos y anécdotas que parecieran inverosímiles, sin embargo hoy su figura demuestra un lado más oscuro y siniestro, el del abandono en tiempos de pandemia. Según se menciona en varios artículos periodísticos el duranguense oriundo de Tepehuanes ha sido dejado a su suerte en un hospital privado de la Ciudad de México, en las notas, se lee entre líneas que prácticamente lo están abandonando a su suerte. Este es precisamente el momento en el que varios comentarios se han levantado en su contra, como si con ellos hubiera un verdadero efecto de justicia o lección, craso error. La pandemia nos debe dejar en claro que nadie, absolutamente nadie esta inmune a este virus, al contrario, todos somos de la misma carne y sangre. Espero que al paso del tiempo las autoridades católicas reflexionen, tomen en cuenta que más que tratarse de un Cardenal emérito, se trata de un individuo que al igual que todos los mexicanos tiene derecho a ser atendido, ha ser ayudado y por supuesto a ser tratado con dignidad, espero por el bien de la grey católica que su bondad sea la manera en la que traten a todos sus siervos. Me preocupa solamente un aspecto, y es el que el caso del ya mencionado duranguense se convierta en un estandarte de la forma en que la Iglesia trata a quien posiblemente ya no le es útil o bien quien ya no está bajo su protección.

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