Opinión | Odio e ignorancia

¡Asesina! le grita un joven desde el atrio de la catedral de Durango, protegido por las rejas a las mujeres que se manifestaban; una de ellas le responde lanzándole espuma a la cara. El video parece gracioso, pero en realidad muestra esa terrible realidad, la profunda ignorancia y la manipulación con la que se ha manejado el tema del derecho al aborto que reclaman las feministas.

Las distintas publicaciones en torno a la marcha del #8M acumulan muchísimos mensajes impregnados de odio y de ignorancia; muchos comentarios en el sentido de que asesinan bebés, de que quieren abortar para ser promiscuas, que mejor cierren las piernas en lugar de pedir el aborto legal y seguro, y muchas muestras similares de estupidez.

Estas personas no entienden que el reclamo de ese derecho para decidir sobre sus cuerpos es más profundo y más serio que lo que ellos interpretan como el deseo de darle vuelo a la hilacha.

Si estas personas tuvieran un poco de información o de empatía, podrían comprender que el reclamo no se refiere a ellas; las que salen a la calle y gritan consignas no abortan, son en su mayoría mujeres jóvenes, bien informadas. Gritan por los miles y miles de mujeres que son obligadas a gestar contra su voluntad, las que quedan embarazadas por una violación, por un abuso, y sí… muchas de ellas por ignorancia, falta de educación.

En Durango en este momento, hay varios cientos, literalmente cientos de niñas embarazadas. Legalmente no tienen capacidad de consentimiento, asumen su maternidad y las consecuencias.

Nadie les dice que legalmente ellas son víctimas de un delito. Que tener relaciones sexuales con una menor de edad es siempre un acto ilícito que en teoría debería ser perseguido y castigado, como violación o como estupro, según la edad de la víctima. Pero la Fiscalía de Durango hace enormes esfuerzos para no ver, no registrar, no darse cuenta de esta realidad.

De acuerdo con la ley, puede haber una interrupción del embarazo en los casos de violación. Cada niña embarazada es un caso de violación y por cada caso debería hacer un delincuente procesado. La impunidad imperante es la mejor prueba del machismo que existe y es solapado incluso desde las instituciones.

Esos comentarios, los que denigran a las feministas por pedir aborto legal son también una muestra del fuerte machismo, de la misoginia rampante, de la violencia de quienes no son capaces de razonar pero están prestos a ofender, a promover el odio.

Escasa progenitora

Y en eso de promover el odio, alguien experto lo hizo de nuevo; alguien con muy escasa progenitora convocó a feligreses, sobre todo mujeres, con sus pañoletas azul celeste a rezar en el atrio de la catedral durante la movilización feminista.

Y esas feligreses ahí estuvieron atendiendo el llamado de ese “alguien” de tan mala leche que tuvo la perversa ocurrencia, de llamarlas a estar de rodillas recitando plegarias y entonando cánticos de alabanza al mismo tiempo que al otro lado de la reja las manifestantes gritaban sus reclamos por el aborto, por la libertad, por el respeto a sus vidas.

Una clara provocación, el deseo evidente de que hubiera roces, de generar un mal momento, algún incidente, algo para poder acusar a las mujeres de negro, a las encapuchadas, a las de las pañoletas verdes y moradas.

También el deseo perverso de exhibirse, de tirarse al piso, del martirizarse para las cámaras.

El pretexto era que así “protegen” al recinto religioso… argumento por demás necio, pues desde cualquier óptica es obvio que las manifestantes no iban a intentar ingresar a la catedral y, si quisieran hacerlo, esas personas rezando el rosario no hubieran podido impedirlo y entonces sí se hubiera registrado la tragedia o el incidente lamentable que ese “alguien” que convocó a las rezanderas pretendía. Esa convocatoria a las almas piadosas a proteger la catedral con rezos es una muy clara muestra de odio, solo eso.

@MCervantesM

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