Opinión | Opinión “X”

Dejare de lado temas presidenciales (la comedia) para hablar de cosas serias. Hoy leerán una reflexión sobre los nuevos amores. Hablaré de enamorados sin rostro. Hablaré del amor en tiempos de cuarentena: un nuevo tipo de caos que rejunta miedos y pasiones de otros tiempos. Por ejemplo, considere usted los amores a distancia, no el moderno, si no el antaño, de cartas que tardan a veces meses en llegar (yo lo conozco gracias a películas en blanco y negro). Imagínese usted la fuerza, el amor, el sexo vertido sobre aquella hoja y contenido por un méndigo sobre de color hueso. Me atrevo a decir que es lo mismo a esperar que alguien de negativo en la prueba de covid; a esperar que ella se quite el cubrebocas y me enseñe los delgados labios rosa. La distancia, para empezar, se hizo mayor… eso magnífica el sentimiento. Ahora también gracias al cubrebocas, las ganas de dar besos en la boca se hicieron muchas. Eso justifica el impulso de muerte.

Somos Romeo y Julieta: usted, yo, ella. Se nos indica estar lejos, se nos prohíbe estar cerca. Yo que juré no hacer jamás un escrito de amor… aquí estoy, sometido a las fuerzas de pandemia. Débil debilucho enamorado de las ideas románticas, tratando decirles a todos que “existe, algo más ahí”.

Pero el amor… el amor no siempre es bello. Jaques Lacan, psicoanalista francés, formula su teoría del “objeto pequeño de nuestro deseo”, o objet petit, que simboliza con la letra que precede al Génesis, la letra “a” (Jacques-Alain Miller). En una frase que recordaba más corta (por eso no la cito textualmente) nos dice algo así (la poesía es mía):

Yo te amo, yo te amo tanto… y lo que hace que te ame está bien dentro tuyo, está tan dentro tuyo… que, por eso, porque yo te amo: yo te mutilo. Para quedarme con aquello que yo tanto amo.

Esta especie de violencia, intrínseca al amor de maneras apenas entendibles para mí, temo que crezca en escalada, temo que bañe de sangre nuestras calles de por sí manchadas ……… entonces el otro tema es el miedo al amar. El miedo del amor. El miedo a besar la muerte sin saberlo.

Como si el tiempo fuera circular (no digo que no lo sea) vemos la histeria contra o hacía los enfermos pegar duro en la población. No lo viví, o al menos no me tocó entenderlo, pero la histeria nacida en la crisis de salud producida por VIH no es diferente ni en el nombre a lo que pasa por acá. El nombre sigue siendo el mismo: pluscuanbendita ignorancia. Están pasando las mismas cosas: les tachonean la vivienda, lxs atacan, lxs golpean, lxs matan…que tristeza. Ni tiempos difíciles unen a la humanidad. Lo he dicho antes pero… ¿Qué tragedia debe suceder para que pare el espectáculo de horror?

Como si el tiempo fuera circular se están cometiendo errores que no debieran. Están surgiendo gobiernos fascistas. Hay gente desinformada, convencida de que sus aliados son los enemigos. Ven a los rojos y dicen: “ey mira, el rojillo, de seguro pretende matar a toda la nación de hambre” por favor… si los rojillos (los de verdad) traen más ciencia y teoría científica y praxis detrás que todas sus conspiraciones de microchips o de dióxido de cloro, o de una mano misteriosa, invisible, que solo da a los que ya tienen, y a los que no: pues ni que les quita ni que les da. La realidad es histórica pero también material y con las condiciones que tenemos: hermanxs yo se los digo:

Somos dinamita pura.

Estamos a la espera de una buena chispa.

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