Opinión | Partidos políticos sin liderazgos

En un proceso electoral, uno de los requisitos básicos de los partidos contendientes, es que sus liderazgos sean sólidos. Lamentablemente, no se ve que eso este sucediendo, veamos:

Marko Cortés, dirigente nacional del PAN, que con desplantes de científico cuestiona de manera insulsa las medidas que adopta el gobierno federal, sea en el tema que sea; según el portal, “Político MX”, se le debilita la aceptación al interior su partido.

Lo que más le critican los panistas a su dirigente, es la manera vertical de elegir candidaturas, y aún faltan las consecuencias de la grotesca alianza electoral con el PRI, que hasta el momento, no han impactado favorablemente en la ciudadanía que irá a las urnas el 6 de junio.

Los resultados de esta alianza absurda, puede ocasionar una implosión en el PAN a mediano plazo. Los panistas saben y ven, como el PRI se lleva candidaturas, y el PAN llevará los votos, cuando esto se reflexione y se evalúe, las consecuencias para el blanquiazul serán impredecibles, no se descarta un sisma que bien podría servir para volver el decoro político a un partido que esta muy lejos de tener la presencia social que antaño tuvo.

Alejandro Moreno (Alito), dirigente nacional del PRI, con un discurso que pretende disfrazar la profunda crisis de su partido, se la pasa haciendo castillos en el aire, con un triunfalismo propio de cualquier merolico de plazuela. Sin nada que perder, porque está perdido, Alito quizá tenga el mérito de haber engañado a los dirigentes nacionales del PAN, con el cuento que unidos derrotarían a Morena.

Chamaqueados los dirigentes del PAN, se aprestan a persuadir a los panistas para que voten por los candidatos del PRI. Alejandro Moreno, seguirá deambulando por los medios de comunicación, diciendo que son la única alternativa para salvar a México del gran peligro que representa Amlo y Morena.

Mario Delgado, de Morena, con discurso aceptable y acciones incongruentes, que van de lo lamentable a lo absurdo, se ha perdido en la construcción de un partido con estructura, con bases organizadas, con actividad en la organización social, involucrado en el activismo reivindicativo, ausente de la denuncia local y por si fuera poco, con gente oportunista y corrupta, que se codean con los que golpean al presidente López Obrador.

Mario Delgado, como dirigente nacional de Morena, no ha sabido escuchar a las mujeres, sea o no de Morena, y a una parte importante de la sociedad, que demandan sacar de la candidatura para gobernador de Guerrero a Felix Salgado. 

Mario Delgado, ha permitido sacar de los registros de las candidaturas a aspirantes con gran presencia social como a Cristóbal Arias en Michoacán, y una negociación muy sospechosa, realizada por el duranguense José Ramón Enríquez, quien como delegado, dejo a un perfil muy bajo en la candidatura para el gobierno de Chihuahua, desplazando a quien tenía mucha más aceptación, con lo cual se ve favorecido el PAN. Por supuesto, estas decisiones están avaladas por Mario Delgado que al parecer sigue con el método truculento de los chuchos.

Sin liderazgos partidarios, El presidente López Obrador sigue siendo el único líder nacional, con un 58.4% de aceptación, según Mitofsky, lo cual, considerando que tiende a disminuir hasta en un 10% la aceptación de Amlo, y que Morena, sigue alto en las preferencias ciudadanas, los dirigentes están rebasados por la realidad social, y quizá, pronto, por los militantes de sus partidos. O no.

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