Opinión | Percepciones, contradicciones e hipocresías…

Flota en el entorno donde vivimos, un ambiente enrarecido, nebuloso, con desilusión, pues no obstante tanto esfuerzo del gobierno que encabeza José Aispuro Torres, por enviarnos a todos los ciudadanos, constantes invitaciones a que hagamos caso a los cuidados que debemos seguir para cuidarnos y cuidar a nuestros seres queridos y en este ambiente.

Los padres proporcionemos el ejemplo a nuestros hijos, muchos de los ciudadanos han evitado dar cumplimiento a esos llamados respetuosos y por lo tanto, las consecuencias son perceptibles, reales y contundentes, ya que los índices del número de contagiados por el virus continúan en ascenso, resultando que Gómez Palacio y la Capital son nichos de la propagación del Covid-19.

De continuar así, indudablemente que nuevamente retrocederemos al semáforo rojo, en el cual las medidas se tendrán que extremar, tanto en su vigilancia, como en el rigor del cumplimiento de las mismas, limitando nuestra movilidad y lo que orillará, de manera obligatoria, a que se establezcan sanciones a los irresponsables que aún se resistan a cumplir con dichas medidas.

Sabemos que la percepción es uno de los elementos necesarios a la hora que se analizan las políticas públicas que se desean implantar, ya que la percepción refleja el sentir de la población en general y en su caso, la de un sector social en particular y el Gobernador ha sabido estar cerca de la población e indudablemente conoce su sentir, de allí, que sus decisiones hayan sido oportunas y necesarias, las que han permitido que Durango haya resentido en menor grado las consecuencias que el virus letal ha causado.

Que reiteremos nuestro apoyo a todo ello, no nos avergüenza, pues conocemos la problemática y el desenfado con que López Obrador ha visto a Durango sin dar ninguna respuesta a su problemática.

En otro orden de la agenda ciudadana, es alentador el anuncio del paquete de obras tanto aquí en la capital como para cada municipalidad, medida muy distinta a la del gobierno Federal, que, en su voracidad por hacerse de recursos para las campañas del 2021, todavía desea reducir los ingresos a las entidades del país para sus proyectos, se contraponen, con las que el gobernador, impulsa de manera decidida.

Otra contradicción manifiesta es la política de austeridad implantada por López Obrador cuando estamos viviendo una crisis económica como nunca lo ha registrado la historia en México, la que no es privativa de los mexicanos sino de todo el planeta.

La falsedad y la hipocresía de las declaraciones del líder interino de Morena al no reconocer los datos de las encuestas de salida de las elecciones de Coahuila e Hidalgo que arrojan resultados contundentes.

Las narrativas de las emociones que emplean los legisladores de Morena que dicen representar al pueblo de Durango, con discursos aderezados con palabras azufrosas, que no saben de matices que son necesarios al abordar todo problema colectivo y se pierden pues luego no se sabe a qué, país se refieren.

La estrategia  es la más barata del mercado porque reduce significativamente el número de casos o pruebas como el caso de las medicinas para el cáncer de los niños que ya acumula cientos de muertes o la simpleza con la que se refieren por la cancelación de los fideicomisos: “es que había corrupción en su manejo” y no aportan ninguna prueba ni se han denunciado los casos concretos, lo que sí sucedió con la denuncia implícita en su carta-renuncia del responsable de la oficina-dependencia “para devolverle al pueblo lo robado” a lo que el Presidente no hizo mutis y sí en cambio lo denostó. 

La hipocresía aflora como nunca, en lo social, en lo económico y su debut más elocuente se da en la política; no nos engañamos y estamos ciertos de que el mundo es hipócrita, dos caras, lleno de incertidumbres y ambiguo. Pero el Covid-19 ha abierto sus puertas dentro del revoltijo de secuelas a las que da entrada, y se manifiesten como un cúmulo de sensaciones sin control y causen así, esas erráticas manifestaciones de los políticos en general, pero que en el caso de Morena, a veces los torna meros merolicos, que los mueve el titiritero, pues ellos, por sí mismos, no argumentan sus decisiones, bueno, tampoco el presidente, así se van como ciegos, en bloque y se convierten en una masa informe, que sólo trata de apersonarse cuando todo el ambiente los favorece y se manifestarán a lo obvio, así son, salvo casos, que son excepcionales:

¿Hay comparación entre las personalidades de Muños Ledo y Mario Delgado?, esas son las contradicciones e hipocresías dentro de Morena y no sólo es percepción es una realidad.

Puedes comentar con Facebook