Opinión | Periodismo bajo sospecha

Una investigación coordinada por Forbidden Stories y Amnistía Internacional señala que podrían ser hasta 15 mil números de teléfonos celulares los que fueron espiados a través del software Pegasus, de los cuales, al menos 25 habrían sido de periodistas, esto en el sexenio de Enrique Peña Nieto.

Pegasus es un malware que infecta iPhones y dispositivos Android para permitir a los operadores de la herramienta extraer mensajes, fotos y correos electrónicos, grabar llamadas y activar micrófonos en secreto. Es un software desarrollado por la compañía israelí NSO Group, que al ser instalado en un teléfono móvil, sin importar el sistema operativo (iOS o Android), se convierte al dispositivo en una herramienta de espionaje a control remoto, con la que se pueden leer mensajes de texto, revisar fotos o conocer la ubicación en tiempo real del teléfono.

En la investigación dada a conocer por The Guardian y en la que participaron más de 80 periodistas del mundo de 17 medios, entre ellos Proceso, The Washington Post, Aristegui Noticias, Le Monde, Radio France, The Wire, The Organized Crime and Corruption Reporting Project, Haaretz, entre otros, así como organizaciones, se señala que entre los celulares intervenidos están los de al menos 25 periodistas, entre ellos Ricardo Alemán, Pascal Beltrán del Río, Alejandro Caballero, Jorge Carrasco, Salvador García Soto, Luis Hernández Navarro, Pablo Hiriart, Lourdes Mendoza, Ricardo Raphael, Raymundo Riva Palacio, Rafael Rodríguez Castañeda, Ignacio Rodríguez Reyna, Yuriria Sierra, Marcela Turati y Jenaro Villamil.

De igual forma, en esa misma información se asegura que el número de teléfono del reportero mexicano independiente, Cecilio Pineda Brito, quien fue asesinado en Guerrero en 2017, fue encontrado en la lista de las intervenciones.

La primera versión de Pegasus descubierta, que fue capturada por investigadores en 2016, infectó teléfonos a través de lo que se llama spear-phishing: mensajes de texto o correos electrónicos que engañan a un objetivo para que haga clic en un enlace malicioso.

Ya en 2017, En 2017, el centro de investigación interdisciplinario con base en la Escuela Munk de Asuntos Globales de la Universidad de Toronto, Citizen Lab, en colaboración con el diario estadounidense The New York Times, reveló que durante la administración del entonces presidente Peña Nieto se intervinieron las comunicaciones de periodistas, activistas y académicos, a través de Pegasus.

Para 2018 Citizen Lab había documentado al menos 24 ataques con Pegasus a blancos en México, sobre todo periodistas críticos al gobierno de Enrique Peña Nieto. En octubre de 2019, los investigadores de Citizen Lab, WhatsApp y organizaciones de la sociedad civil como la mexicana R3D dieron a conocer que entre abril y mayo de 2019 se detectaron intentos de infecciones a dispositivos utilizando Pegasus.

De igual forma, la información da cuenta de que al menos 50 personas cercanas a Andrés Manuel López Obrador, incluida su esposa, hijos, asistentes y un médico, así como el expresidente Felipe Calderón y su esposa, Margarita Zavala, fueron también víctimas de esta práctica.

Actualmente, el gobierno de López Obrador ha negado categóricamente el que se siga dando esta practica. Sin embargo no quita que al día de hoy México sea considerado como el lugar más peligroso para los periodistas, fuera de las zonas de guerra. Dos periodistas fueron asesinados en una semana lo que incrementa la cifra a 86 desde el 2010, esto de acuerdo a las cifras que maneja el Comité para la Protección a Periodistas.

A decir del mismo reportaje en referencia, varios de los periodistas que hoy son señalados en las mañaneras por ser fifís o anti 4T, fueron en los tiempos de Peña Nieto objeto de espionaje por ser considerados personajes incomodos a aquel régimen.

Espiados en el sexenio anterior y siendo objeto de linchamiento mediático o, peor aún, señalados para azuzar a las legiones de incondicionales que reaccionan ferozmente a los señalamientos o críticas  que hace AMLO un día sí y otro también, los periodistas parecen estar viviendo siempre bajo el amparo de la sospecha.

Disentir, señalar, denunciar son las herramientas que tiene el periodismo al momento de analizar el proceder y el actuar del poder cotidianamente. De igual forma, el periodismo tiene en la investigación, en el reporteo, en la relación con sus fuentes, los sustentos para hacer su trabajo y ponerlo a la consideración de la opinión pública.

Hoy en día, para el periodismo que cuestiona o para el que complace y vitorea la realidad es la misma: es el oficio que entraña un mayor riesgo.

Esta columna y su tecleador, tomarán un descanso y estarán de regreso, si el editor no dispone otra cosa, el 09 de agosto.

ladoscuro73@yahoo.com.mx

@ferramirezguz

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