Opinión | Poco probable que el Gobernador dé un paso atrás

El choque o confrontación de los llamados gobernadores federalistas con el presidente de la República poco a poco ha ido subiendo de tono, esto era algo que ya se esperaba, por una parte está un presidente de la República que desde que asumió la presidencia de este país no entiende razones, se cree poseedor de la verdad absoluta y le molesta sobre manera cualquier manifestación en su contra, venga de donde venga, nadie lo puede contradecir y menos su equipo de trabajo, los funcionarios de su gabinete (los que aún no se van), tienen que hacer mil y un peripecias para poder atender sus caprichos, y ser muy inteligentes para cuadrar sus declaraciones y posteriormente aplicarlas a una realidad que no siempre es precisamente eso “realidad”.

Desde el inicio de la pandemia,  este grupo de gobernadores empezaron a reunirse semanalmente en los diferentes estados con la intención de valorar las acciones y compartir experiencias relacionadas con la contingencia sanitaria, de manera natural, los temas de la agenda nacional fueron abordados en estas reuniones y finalmente se pasó a otra etapa, ante la falta de apoyo del gobierno federal para atender los efectos de la pandemia, los mandatarios mantienen desde hace algunos meses la petición (lo cual pasó a ser una exigencia) de revisar el llamado Pacto Fiscal, y en pocas palabras, modificar la manera en la que se distribuyen actualmente los recursos le envía al gobierno federal por el cobro de diversos impuestos y que les son devueltos a los estados en el rubro de participaciones.

Nadie puede decir que esta no sea una lucha válida, sin embargo, en esta época de un autoritarismo total y del control abrumador del presidente de la Republica del poder Legislativo, y hasta del Judicial,  a estas demandas se les trata de dar otro sentido, al igual que cualquier situación que le incomode, el presidente las ataja con todo tipo de argumentos, válidos y no válidos, les trata de “voltear la tortilla” pasa de victimario a víctima, azuza en su contra a sus huestes y al final del día, sucede lo que ya se ha hecho costumbre en este país, una polarización total entre diversos sectores de la sociedad, y que a final de cuentas tiene un ganador, tenga o no tenga razón.

Ante este panorama que se vive desde hace algunos días, existen voces que le “recomiendan” al gobernador del estado, José Aispuro Torres, alejarse de sus homólogos, a través de los años, la manera de conducirse del hoy mandatario estatal, ha estado bastante alejada de la confrontación, del choque, de la polémica, pero no de la justicia y del buscar el bienestar para sus representados, o gobernados como lo es hoy en día, durante la carrera política de Aispuro Torres me ha tocado estar presente en momentos en los que queda de manifiesto su carácter y su vocación de servicio, a pesar de situaciones en las que su integridad física estuvo en riesgo, frente a un enardecido grupo de manifestantes de una organización social en el entonces palacio municipal, en donde de no haber recibido el apoyo de sus colaboradores, tal vez la hubiera pasado mal, y otra, tal vez más significativa, esperó pacientemente  a que un compañero pudiera echar a andar su automóvil, ya entrada la noche y bajo una pertinaz lluvia, detalles que aunque puedan parecer una nimiedad, te dan a seguridad de que no abandona fácilmente sus propósitos, y eso es seguramente lo que sucederá, no cejará en su intento de traer  lo que los duranguenses necesitan.

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