Opinión | ¿Por qué quitaron a Minka?

Esta semana ha causado revuelo el cambio de la candidata propietaria al quinto distrito local por la coalición Va por Durango, conformada por el PAN, el PRI y el PRD. ¿Por qué la movieron? Les comparto mis hipótesis:

1. El error del presidente municipal de Durango en acudir a su registro y levantarle la mano, además de tuitear en su cuenta personal un mensaje de apoyo, dirigiéndose a ella con un apelativo en diminutivo, demuestra su gran afecto a quien era su secretaria particular y que le permitió proyectarse desde esa oficina para posicionarse electoralmente.

Esto trajo como consecuencia la presunción de inequidad en la elección del distrito citadino, porque da a entender que gozaría de toda la estructura municipal a su favor, lo que podría traducirse en que la autoridad electoral le negara su registro como candidata o bien, en caso de obtener el triunfo con pocos puntos de diferencia, provocar la nulidad de la elección de diputado del quinto distrito; por ello es que se dio el movimiento de manera intempestiva para dejar sin elementos de controversia a quienes en un momento pudieran impugnar su candidatura o su eventual triunfo en las urnas.

2. El CEN del PAN, debe tener medido ese distrito en cuanto a preferencias electorales se refiere, que está en riesgo el triunfo para el blanquiazul por dos factores: el mal papel de su actual diputado José Antonio Ochoa Rodríguez, quien cavó su tumba política por el episodio de violencia política en contra de Sandra Amaya. El otro factor es que Morena, que se quedó a una nada de ganar en 2018, ahora postulará a Daniel Hernández Vela, mejor conocido como Danielo, quien trae el respaldo económico de la cadena funeraria más grande del país; por lo que Patricia Jiménez, representa un contrapeso con la clase empresarial que permea en el quinto distrito y por ende, es más competitiva que Minka Hernández Campuzano.

Sin lugar a dudas, estos enroques generan muchas lecturas, tales como el desplazamiento al grupo del alcalde capitalino pero en lugar de lanzar conjeturas, los damnificados deben asumir las consecuencias de sus errores de primer año y que así como no hicieron relajo cuando les dieron la candidatura, que tampoco lo hagan ahora que se las quitaron, así es la política, comer sapos sin hacer gestos.

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