Opinión | ¿Porqué, la necesidad de los gobernadores Federalistas?

Son un cúmulo de razones que motivaron a nueve gobernadores a pronunciarse por un federalismo, la situación la ha provocado el gobierno federal de López Obrador, ante su cerrazón por no ver, no comprender la realidad nacional, causada por sus políticas y su negativa a modificarlas, lo que ha sido el motor para que la economía nacional se vea semiparalizada por falta de nuevas políticas e instrumentos económicos que la incentiven, la pérdida de empleos es evidente, la recuperación es lenta y los empresarios nacionales siguen sin confiar en el gobierno.

En cuanto a las políticas implantadas para frenar la propagación del Covid-19, desde que se anunció la presencia del virus, fueron cuestionadas severamente por expertos internacionales y sobre todo los nacionales a quienes nunca se les consideró su opinión, al contrario, se consideraron enemigos del gobierno, conservadores y neoliberales y así con tales desplantes, no es posible confiar.

Luego se eligió como enemigo del gobierno a la prensa, y es que la libertad de expresión en México lleva bajo asedio muchos más años de los que lleva López Obrador en el poder.

Como es sabido, nuestro país desde hace décadas es uno de los más peligrosos para llevar a cabo el periodismo. Los poderes criminales coludidos con poderes estatales son el mayor riesgo que corre la prensa, hoy como ayer. Ha sido a tal grado silenciado el periodismo que durante años no hubo en varios estados de la República, como Tamaulipas, prensa capaz de cubrir las noticias relacionadas con el narcotráfico y a menudo violaciones atroces a los derechos humanos fueron silenciadas por el poder corruptor del crimen. A esto se debe la gran cantidad de periodistas asesinados, desaparecidos y torturados en un país que lleva años sumido en una guerra.

Obviamente, bajo este contexto, atacar a la prensa desde el poder presidencial no hace sino agravar la vulnerabilidad en que se ejerce la libertad de expresión en nuestro país. El clima de linchamiento por motivos políticos que el Presidente promueve desde su mañanera agrava ominosamente el estado de las cosas y exhibe, lastimosamente, que el espíritu de su gobierno no es ni amplio, ni plural, ni está a favor de las libertades.

No necesita censurar a sus críticos, como solía hacerse, para evidenciar su rechazo a la pluralidad. Sus diatribas y su visión maniquea de la realidad y las realidades del país tienen efectos nocivos tanto en el aparato estatal –que en los hechos discrimina a ciudadanos– como en una sociedad profundamente dividida. No veo cómo atizar los odios vaya a traer como consecuencia una mejora en la vida de las personas o algún tipo de justicia y sí, en cambio, veo con total claridad que gestar una mayoría rabiosa contra minorías, grupos o personas determinados desde la tribuna presidencial atenta contra el sentido profundo de una democracia.

Pero, nos referiremos a las causas que nos llevan a escribir este artículo y el por qué el gobernador José Aispuro Torres decidió unirse a los gobernadores rebeldes y así por más que el mundo vuelva a crecer, si no restauran con hechos la confianza de los inversionistas, es difícil que México crezca como lo esperamos los mexicanos. Ocho de cada 10 empleos dependen de esa confianza. Si siguen cambiando las reglas a los inversionistas internacionales, México no los recuperará, por eso hoy hacen maletas, sobre todo en el sector energético: Iberdrola. Si el Presidente no revisa su estrategia en Pemex y CFE y sigue tirando dinero fiscal, perderemos el grado de inversión y sólo heredará deudas y más pobreza.

Si no se da un giro de 180% en su proyecto aeroportuario que hoy, más que nunca, es inviable y símbolo de la obsesión, se ratificará la necedad como fórmula de gobierno. Si no reconoce que sus agresiones verbales cotidianas han envenenado al país, -los ricos culpables de todo- al grado de alentar odio y más odio como su intención de llevar a juicio a los expresidentes, el cual se expresa en las crecientes marchas en su contra, terminará arrinconado.

Si no reconoce que sus proyectos sutiles -reelección- ya reventaron, abonarán a la irrealidad. Basta con revisar los muchos asuntos relevantes que la Corte tiene en estudio. Muchos obstáculos, algunos, infranqueables. La diputada Laura Rojas ya interpuso otro más. Hay contrapesos.

Si el presidente sigue sin escuchar las voces que lo invitan a reconsiderar sus políticas y sigue ufano cometiendo errores crasos y con ello mermando el prestigio de México, terminará humillado y los mexicanos avergonzados. Christopher Landau embajador de los estados unidos fue duro y muy claro. ¿No lo escuchó?

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