Opinión | Premio Nobel de Economía 2020

El Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel, también conocido como Premio Sveriges Riksbank de Ciencias Económicas o como Premio Nobel de Economía se comenzó a entregar en 1969 por la Real Academia de las Ciencias de Suecia. El pasado 12 de octubre se otorgó este reconocimiento a los economistas estadounidenses Paul R. Milgrom y Robert B. Wilson por las mejoras en la teoría de subastas y la invención de nuevos formatos de subastas, en beneficio de los vendedores, compradores y contribuyentes de todo el mundo.

Wilson demostró que los participantes racionales en una subasta tienden a ofrecer menos de lo óptimo por miedo a pagar en exceso. Paul Migrom formuló en los años 1980 una teoría general sobre las subastas que muestra que esta genera precios más altos cuando los compradores obtienen información sobre los valores estimados de unos y otros durante las subastas. La Teoría de las subastas es una rama aplicada de la teoría del juego que estudia cómo las personas actúan en mercados de subastas. La idea general es crear diseños (conjuntos de reglas) eficientes para realizar una subasta. Las estratégicas se forman combinando conocimientos obtenidos de elementos matemáticos y conductuales.

Milgrom y Wilson han jugado un papel clave para el diseño de procesos de subastas derechos ofrecidos por los gobiernos para incorporar como objetivo principal la maximización del valor social. Cada subasta es diferente y las dos variables determinantes son el formato y la información provista a los oferentes. Las reglas de cada formato y el nivel de información que se comparte con los participantes deben adaptarse, caso por caso, para maximizar el objetivo de cada proceso. Milgrom y Wilson han participado en el diseño de protocolos de subastas muy exitosos como la que utiliza en Estados Unidos la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por su sigla en inglés) para asignar frecuencias celulares y la que es usada para reasignar frecuencias radiofónicas de televisión a usos de banda ancha inalámbrica. Asimismo, los avances en el marco teórico y práctico de las subastas han permitido que mejoren los procesos de licitación pública y privada en diversos mercados como el energético.

Otro ejemplo de la “teoría de las subastas” inició en Chile en 1997, cuando un grupo de académicos diseñó la subasta del programa JUNAEB (Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas) para licitar, en forma transparente y eficiente, los servicios de alimentación que ese servicio entrega a los alumnos de colegios públicos y subvencionados; sumando casi 2 millones de niños que se benefician de este programa. Los datos sugieren que este método de licitación obtuvo ahorros del orden del 22 por ciento para el Estado”.

Como dato curioso se dio a conocer que Milgrom propuso un mecanismo innovador para subastar los horarios de aterrizaje del aeropuerto de la Ciudad de México, los cuales actualmente se asignan con un mecanismo poco eficiente, pero su propuesta no recibió seguimiento de las autoridades. Como cada año también es necesario manifestar conclusiones generales al respecto: en primer lugar, resaltar que el Premio Nóbel ha premiado las contribuciones de distintas ramas o focos de estudio de la economía, basta recordar que hace tres años se otorgó a Richard H. Thaler, por sus contribuciones a la economía conductual o del comportamiento; a Gary Becker, ganador en 1992, en uno de sus estudios calculó la mejor edad para casarse tomando en cuenta factores como el empleo, el ingreso, los costos y gastos del individuo. En segundo lugar, es necesario hacer énfasis que la entrega del Premio Nóbel se ha otorgado a personajes que no han cuestionado el modelo económico predominante, es decir, las aportaciones realizadas pretenden mejorar la estructura económica actual; bajo la lógica anterior no ganará el Premio Nóbel un analista que tiene como base teórica la crítica de la economía política.

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