Opinión | Que Andrés Manuel convoque

El COVID-19 le está mostrando a todo el mundo, a las superpotencias, a los laboratorios, a las universidades más prestigiadas, a los institutos médicos, a los organismos económicos y financieros de todo el mundo, las limitaciones tangibles que tiene el humano para controlar su entorno; desde la Revolución Industrial, pasando por la carrera armamentista para obtener la más destructiva tecnología de guerra que se perfeccionó como el elemento que definió a los triunfadores y propició que terminara la Segunda Guerra Mundial e iniciara la Guerra Fría.

Después vino el “Valle del Silicón” en California, la lucha por la tecnología de datos, Internet, programas militares, de espionaje y la cultura del ocio a través de una pantalla que no era de TV, computadoras reducidas que suplieron a las que ocupaban edificios enteros. La humanidad ha avanzado mucho más rápido en los últimos 70 años que en toda su evolución desde que era “Ramapithecus”.

Primero las familias, luego los clanes, las tribus, las ciudades estado, para concluir en estados con ciudades; las fronteras cada vez más cerradas y custodiadas; la gente del Sur quiere ir al Norte y no se los permiten la leyes ni las políticas migratorias; los africanos van a Europa ilegalmente por su economía y los centroamericanos, sudamericanos y mexicanos buscan ir a Norteamérica por las mśmas razones.

La pobreza no ha dejado de manifestarse en países con grandes recursos naturales, como México; el problema, tal vez, es que a los pueblos que fueron conquistados y colonizados en los últimos cinco siglos no les han permitido recuperarse y revertir la mentalidad e idiosincrasia de sometimiento porque han seguido teniendo gobiernos corruptos y abusivos que les dan pocas oportunidades y escasa dignidad en el concepto de ciudadanía.

Las guerrillas, golpes de estado y genocidios de las últimas décadas han sido en el Sur de América; Corea y Vietnam en Oriente, en África Central y después al Norte con la Primavera Arabe financiada por Estados Unidos; en cercano Oriente Palestina, Líbano, Irak, Afganistán y en Europa solo en el Este, Bosnia en los Ochentas y la invasión de Rusia a Crimea y Sebastopol en el 2014, despojando a Ucrania por los arsenales y bases nucleares que tenía allí la antigua Unión Soviética.

Lo cierto es que el mundo está siendo controlado por los ejércitos, los medios masivos de comunicación y por las bolsas de valores; la ciencia política de los últimos 300 años no es tan honorable como la de otros tiempos de la evolución humana; antes importaba el territorio, extenderlo y protegerlo para hacerlo producir, ahora solo se valora el dinero virtual que nunca se vé y la gente no se lo puede comer, mientras muchas corporaciones tiran alimentos al mar para elevar el precio de sus productos.

El Planeta está en condiciones críticas, el calentamiento global y la negativa de muchos países y trasnacionales para inhibirlo, argumentando que es un proceso natural que es imposible de revertir; uno de los que piensa de esa manera es el Presidente Trump y otros que actúan igual aunque no lo digan son los presidentes de China y la India, los dos países más poblados del mundo que en los últimos tiempos se han industrializado a niveles, antes inimaginables.

¿Qué puede hacer México en este escenario mundial?. Un país que no acaba de definir si avanza hacia la transformación que le ofrecen y por la que la mayoría votó o se regresa a lo que ya conocía y estaba acostumbrado; un país dividido y polarizado cada vez más, principalmente por las elecciones y la política; en el que ya es un un buen momento para que el Presidente convoque, que se abra a dialogar con sus opositores, que vaya más allá de la comunicación que cotidianamente tiene a través de “Las Mañaneras”.

Lo que viene para México ya lo estamos viendo en Europa y en Estados Unidos, así inició la pandemia y así se está replicando en el mundo; la segunda ola del Covid-19 tal vez no la resista nuestro país si no tiene todas las alianzas hechas, si no se aprovechan todas las potencialidades que tenemos, independientemente de la ideología o de por quién votaron o por quién piensan votar en 2021. Andrés Manuel López Obrador debe empezar a convertirse en el principal factor de unidad en un momento en que estamos viendo a las superpotencias avasalladas por un Virus que no estaba en el libreto de la historia humana, pero que está cambiándolo todo y lo que sigue solo es incertidumbre. México debe fortalecerse para lo que venga, como venga, la lucha por adquirir las vacunas, cuando se comercialicen, va a ser inclemente.

@ernestoescobosa

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