Opinión | ¿Quién ganó? ¿Quién perdió?

Los militantes de los tres principales partidos políticos reaccionaron a los resultados electorales exigiendo la renuncia de sus líderes nacionales, a Alejandro Moreno le señalan que el PRI perdió ocho gubernaturas, a Marko Cortés que haya obtenido una votación mucho menor a las expectativas que generó y a Mario Delgado que, conscientemente, haya escogido a cientos de candidatos con todas las características para perder.

En este proceso electoral quedó en evidencia la falta de responsabilidad social de todos los partidos políticos, abundaron los candidatos improvisados y sin preparación para los cargos por los que estaban contendiendo, aunque fue un acierto de los electores no haberle dado triunfos a luchadores, actores y demás personajes de la farándula que fueron postulados.

Fue muy notorio que los partidos no están formando cuadros ideológicamente consistentes con sus propios documentos básicos, fueron excepcionales aquellos que promovieron las plataformas electorales de sus partidos, la gran mayoría cayeron en “propuestas” improvisadas que nada tenían que ver con las facultades legales de los cargos públicos en disputa; los “debates” más que mostrar fortalezas evidenciaron las debilidades e ignorancia de muchos de los participantes.

Uno de los datos más relevantes arrojados por esta elección es que los tres partidos que contendieron con el registro condicionado no lograron conservarlo, no solo porque las intenciones de voto estaban demasiado polarizadas entre las dos coaliciones, sino también porque sus candidatos, propuestas y estrategias de comunicación política no lograron convencer a segmentos amplios del electorado que se mostraron informados y exigentes.

Movimiento Ciudadano aprovechó la polarización y transitó entre las dos grandes coaliciones solo, con una campaña eficiente y bien planteada en los medios de comunicación y las Redes Sociales, siendo, sin duda, el mayor de sus éxitos el haber ganado la gubernatura de Nuevo León y el Ayuntamiento de Monterrey, logrando construir un eje con Jalisco, dos de los estados con más fortalezas financieras y empresariales del país.

Once gubernaturas para Morena, dos para el PAN, una para el PVEM y otra más para MC, el gran excluido fue el PRI, sin duda, un partido que ni con la alianza con el PAN y PRD pudo contener la caída que inició hace tres años al perder la Presidencia de la República después del sexenio de Enrique Peña Nieto, caracterizado por los excesos y la corrupción.

Los resultados en la Ciudad de México fueron multifactoriales, pero hubo uno que destacó, y fue la falta de reacción de Claudia Sheinbaum ante el accidente de la línea 12 del Metro, independientemente de la investigación forense que se está realizando, la omisión más representativa fue la de no haber cesado en lo inmediato a la Directora, quien es la  responsable directa del mantenimiento y la seguridad del Sistema Metro y más aún cuando hay evidencias de que los usuarios habían estado denunciando desde hace al menos dos años el notorio daño estructural que propició el colapso.

En la Cámara de Diputados Morena y sus aliados conservarán la mayoría absoluta pero con menos curules que en esta legislatura, circunstancia que les complicará más que en la actualidad la construcción de acuerdos para lograr la mayoría calificada en las reformas constitucionales que se debatan, aunque sí incrementaron el número de legislaturas estatales en las que son la fuerza mayoritaria.

Vamos a ver hasta dónde podrá avanzar la asociación PRI y PAN en la Cámara de Diputados y en las elecciones venideras, porque es bastante conocida la existencia de los expedientes de corrupción y las investigaciones que están abiertas en contra de varios de sus miembros prominentes, incluidos ex Presidentes de la República y sus colaboradores, gobernadores, legisladores y dirigentes de ambos partidos.

En el caso de Durango Morena se consolidó como el partido más votado, el PRI como la fuerza más importante de la alianza Va por México y el PAN, en contra de sus propias expectativas, pasó a ser la tercera fuerza política en el Estado, circunstancia que fortalece, aún más, la perspectiva de que el Gobernador no podrá impulsar a un sucesor de su grupo y menos si la alianza con el PRI prevalece.

@ernestoescobosa

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