Opinión | Reforma al Sistema de Pensiones

Semanas atrás se dio a conocer la iniciativa de reforma al sistema de pensiones por parte del Ejecutivo Federal, esta propuesta ha sido hasta el momento una de las modificaciones de ley en materia económica que ha logrado un consenso entre la iniciativa privada, trabajadores y gobierno. Los cambios principales son: i) aumento de las aportaciones por parte de los patrones para pasar, en un periodo de ocho años, de 5.15% al 13.875%, cabe señalar que las aportaciones del gobierno y de los trabajadores no sufren modificaciones pues quedan en 0.225% y 1.125% respectivamente; ii) reducción en las semanas de cotización de 1,250 (24 años) a 750 (14 años), ya que de acuerdo con datos de la Comisión Nacional del Sistema de ahorro para el Retiro (Consar), en 2021, cuando se cumplan 24 años de las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afores), solo 24% de los trabajadores que cotizan con este esquema alcanzará las 1,250 semanas. Por ello, la propuesta sugiere reducir a 750 semanas de cotización (14 años), para que alcancen al menos la pensión mínima garantizada; iii) aumento de la Pensión Mínima Garantizada, actualmente la ley establece que, si una persona percibe de su afore un monto menor a la pensión mínima garantizada que son alrededor de 3,289 pesos, el gobierno la complementará, por ello con la reducción de semanas de 1,250 a 750 se propone subir la pensión mínima garantizada a un valor promedio de 4,345 pesos.

No obstante lo que parece un iniciativa completa con la intención de garantizar un mayor monto de pensión, tiene aspectos centrales y preocupantes que no están considerados. El economista Clemente Ruiz Durán (quien fue mi profesor en la UNAM), escribió un excelente artículo en el periódico “El Financiero” el 29 de julio pasado donde plasma los contras de la reforma de pensiones y que en este espacio también se han dado a conocer cuando se ha escrito sobre los sistemas de pensiones en México y el mundo.

…la informalidad abarca a 56 por ciento de la población y en el gran acuerdo logrado simplemente se ignora su existencia, y los gestores oficiales ni siquiera hacen mención a esta situación. Parece ser que había prisa por firmar un acuerdo con la cúpula empresarial. En su lugar se debería haber presentado una estrategia pensada, meditada y negociada con todos los sectores de la sociedad. A esta terrible omisión, se suma la de las Afore, que surgieron como una mala solución a la falta de recursos en el sistema de pensiones del IMSS. Al cierre de junio de 2020, los recursos administrados por las Afore alcanzaron 4.3 billones de pesos, representando 17.6 por ciento del PIB y 30.3 por ciento del ahorro interno, los activos que administran se ubican en segundo lugar del sistema financiero con 18.6 por ciento. En la actualidad, las cuentas de los trabajadores del IMSS representan 95.6 por ciento del total; las de los trabajadores del ISSSTE, 3.7 por ciento; y las de los trabajadores independientes, 0.7 por ciento. Estos recursos son muy atractivos ya que encierran un potencial enorme para el desarrollo del país y máxime si se considera que de ponerse en marcha la reforma propuesta, estos recursos representarán entre 25 y 30 por ciento del PIB a finales de la presente década, superando la aportación del sistema financiero. Esto pone en evidencia el interés que puede haber atrás de la reforma; ya que se convertirá en un mecanismo clave del desarrollo del país. El debate llega al fondo de la estructura político social, tenemos que hacernos cargo de los informales, los dejamos crecer y esto lleva a que hoy representen más del 56 por ciento de la población ocupada, una reforma del sistema de pensiones requiere atender esta situación.

Desde el punto de vista económico pareciera que al igual que la política de austeridad fiscal, la reforma al sistema de pensiones son políticas políticamente posibles más que políticas económicas deseables.

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