Opinión | Resplandor entre rejas IV

SOLA VENGO

¿Por qué estás aquí? – Por delitos contra la salud – ¿Cuántos años tienes? – 15 -. Platícanos un poco cómo es tu vida ahorita, a los 15 años, y estar en un lugar como este.

– Pues muy feo porque no tienes a nadie y se siente feo porque cala el encierro – ¿Cómo te cala? – Saber que no tengo a nadie, que estoy sola y que ya no van a venir a verme; así es como cala el encierro, de puros problemas y ya quieres estar afuera -. Y ¿Qué haces cuando sientes que te está calando? – Primero me acuerdo de mi hermanito, pues él está afuera, tengo que echarle ganas por él. Pero sí hay cosas que me acuerdo que me hacen olvidar que me cala el encierro, de que le tengo que echar ganas y me voy olvidando del encierro -.

Hablas de que estás sola, que ya no van a venirte a ver ¿Por qué? – Pues porque mi mamá está en el Cereso y mi papá también. Con mi mamá no tenía mucha química, nomás era estar peleando y por eso digo que estoy sola – ¿Y cómo vas a superar esto? – Haciéndome a la idea que no tengo a nadie y que es una prueba que debo hacer para cambiar y salir yo sola adelante -. A tus 15 años ¿Cómo puedes salir adelante? – Salir adelante es olvidando todo el pasado, recompensándome con los que les hice daño, hacer una nueva vida -.

¿Has pensado que saldrás pronto? – Pues no, no he pensado que ya voy a salir porque no me han dicho cómo va mi caso, pero yo digo que si salgo voy a ir a buscar a mi hermano. Tiene cinco años, el 17 de julio va para seis y tengo pensado que saliendo iré a buscarlo, y a mi mamá, y quedarme con él – ¿Tú te harías cargo de tu hermano? – Sí, pues así como decir que era su segunda mamá,  desde los diez años, nueve años; desde esa edad me hacía cargo del niño y es como mi hijo -.

¿Te duele también tu hermano? – Sí, porque ahorita está solo, bueno, está con mi abuelita pero ya está en sus últimos días y pues el niño no se puede quedar solo, porque de tantas presiones que tiene, de tantos sustos no va a durar y al momento de que se vaya ella, el niño se va a quedar solo.

¿Y qué piensas hacer cuando salgas? – Pues yo estaba pensando hacer una nueva vida. Olvidarme de todo lo malo; agarrar al niño y llevármelo de aquí y ponerle la atención que no le puse antes, la que no le pusimos antes – ¿Sientes que no les pusieron atención? – No tuvimos la atención que debimos tener desde chiquitos, y yo quiero que el niño tenga más atención. Si yo no la tuve, que el niño la tenga -. Y por eso te involucrabas en lo que hacías, por esa falta de atención o ¿Por qué crees tú que empezaste en eso? – Pues es que era por la falta de atención y por todos los problemas que tenía, pero pues yo nada que ver en esto que me acusan -.

¿Cómo era un día normal para ti? – Un día para mi normal era ir por el niño a la escuela, llevármelo con mi tía, estarme con él todo el día, y pues no le ponía tanta atención porque me desesperaba y era muy travieso, y me enfadaba -.

Tú estás por delitos contra la salud. – Pues sí, pero no soy culpable ¿Cómo ve? -. Pues mal ¿no? Que a tus 15 años estés pasando por esto, que me digas que a los diez te hacías cargo de un hermano como si fuera tu hijo, que tú te sientas su segunda mamá.

-Sí, porque lo cuidé mucho, porque conviví mucho con él, y a la vez sí me siento mal porque le decía muchas groserías y que malagradecido, y que mugre mocoso, y pues me siento mal porque me acuerdo de él y digo, “por qué no lo aproveché”, porque ahorita que más me necesita no me tiene, y a veces sí me siento triste al acordarme de él -.

Ahora ¿Qué es lo que más te duele? Me dices que tu mamá está en el Cereso; tu papá está en el Cereso…; – Mis hermanos – ¿Cuántos hermanos tienes? – Bueno, mi hermano y mi esposo también están encerrados. Y mi cuñada está aquí conmigo en el CERTMI.

Prácticamente toda tu familia está detenida. – Sí – ¿Y qué te duele más? – Pues no tenerlos, saber que están detenidos o que no sé nada de ellos; eso es lo que me duele, pero mi más grande dolor es no saber nada de mi mamá y de mi hermanito -. Y ¿Cómo vas a superar este dolor? ¿Qué necesitas hacer para superarlo? – Pues echándole ganas, y ya no estarme acordando. Pensar que todo va a pasar, que todo esto es un sueño y que lo que pase, pues que pase – ¿Tú lo ves así, como un sueño? – Pues no como un sueño, porque es realidad. Yo sé que estoy en el CERTMI y que no estoy aquí porque sí, sino por algo, y yo puedo superarlo sola – ¿Lo vas a superar? – Sí lo voy a superar – ¿Estás segura? – Pues a mi seguridad, sí. Pienso que estoy segura pues, es como les digo, sola vengo, sola me voy. Puedo sola con todo. Si pude sola allá afuera, aquí también puedo sola.

*Tomada del libro “Resplandor entre rejas”. Marco Antonio Espinosa López. Editorial “Benito Juárez” del SNTE. Octubre 2015.

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