Opinión | Resplandor entre rejas XI

Mi carnala

-¿Por qué te veo triste hoy? * Porque se fue mi mejor amiga del CERTMI. – ¿Salió libre? * Se fue hoy y me agüito porque siempre estábamos juntas, y me da mucha tristeza porque ya no la voy a ver. – ¿Desde cuándo la conoces? * Desde los 11 años, pero hace cuatro es mi amiga, mi hermana y coincidimos aquí. La vi y sí me agüite porque llegué aquí al CERTMI, y la vi.

-¿De qué te acuerdas de ella allá afuera? * De todo lo que vivimos. – A ver cuéntanos, se te dibujó una sonrisa en el rostro. * Con ella viví muchas cosas que con ninguna amiga había vivido; es parte de mi vida. Ella forma parte de mí.

-¿Cómo la conociste? * En un cine. Era amiga de un amigo mío y me la presentó en el cine, y me pidió mi “face” y me mandaba “whats” y eso. -¿Te acuerdas qué película fueron a ver? * Ya no me acuerdo, pero creo que era de niños, la de “Monster”, recién que salió.

-¿Qué más recuerdas de ella? * Pues todos los cotorreos que vivimos juntas. Pues conviví así de jugar; nos íbamos a “partys”, a cotorreos con nuestros amigos y pues nunca peleaba con ella, siempre estábamos así que qué necesitábamos, y eso me hizo sentirme más chido, tenerla allá afuera y luego aquí adentro. -¿Quién llegó primero, ella o tú? * Ella y luego yo, como a los dos días llegué yo; y así por eso nunca me había calado el encierro porque estaba ella. Así no me ponía triste o así siempre riendo con ella. Me está calando muy feo el encierro. Yo misma hago que me esté calando el encierro, de estar pensando que ya no va a estar ella, que ya no voy a reír, que seguiré siendo la misma sangrona de siempre, porque allá afuera era muy apartada, muy apagada, ni hablaba y nomás los volteaba a ver así de “no me hables”, o con mi mirada les decía “no me voltees a ver”. Allá afuera era así muy sangrona, y ella me decía “no seas así”. Ella me fue cambiando mi modo. Sí había días que me peleaba con ella por chismes o problemitas que teníamos por sus amigas.

– ¿Necesitas a alguien para sonreír, para estar alegre, contenta, o por qué depender que esté contigo alguien, en este caso tu amiga para tú hacer tu vida y no ser esta persona que me describes? * No necesito de alguien porque sé que vengo sola de allá y siempre he estado sola; pero sí digo que dependo de ella. La felicidad. Porque ella ha sabido hacerme así. Me acostumbré a que ella me hiciera feliz. Aquí siempre andaba con mi sonrisa, pero ahora que se fue me da para abajo. – ¿Y no podrás regalarnos esa sonrisa que siempre te hemos visto? * Pues no sé, porque toda la vida la veía y me reía o así; con ella cotorreaba mucho; así. Allá adentro casi no me llevo con nadie, más que con ella y con mi cuñada, pero mi cuñada por el embarazo a veces es sangrona, es medio… me enfada y no le digo nada, y mejor me aparto de ella y pos sí me agüito porque ya se fue.

– ¿Y qué vas a hacer? Ya se fue. * Pues no sé, lo que venga, depende lo que venga. – ¿Qué quieres que venga; tú qué quieres que venga? * Pues que regrese otra vez al CERTMI. – ¿No prefieres mejor tú estar afuera? * Pues no la verdad no. ¿A qué salgo yo si no tengo a nadie allá afuera? – ¿Para qué quieres que regrese ella? * Pues no sé, para tenerla aquí y aprovecharla. Ahorita me agarré llorando con ella porque iba saliendo en la puerta, y volteó a  verme y me gritó que me quería mucho, me gritó “te amo”. Salí aquí a mediación y me gritó “no te voy a olvidar carnala”, pero así reciote.

– ¿Y qué vas a hacer? Ahorita leía algo que escribiste, ¿pensabas matarte? ¿Por qué? * Por muchas cosas que ya sabe y que me han pasado. Platicábamos y se ponía a llorar conmigo y me decía que nunca me iba a dejar sola; decía, “nunca te voy a dejar sola, cuando salgas márcame para venir por ti, para que te vayas a vivir a mi casa”, porque su familia desde los once años que la tengo de amiga me ha apoyado, es como mi segunda familia. – ¿Y has pensado seriamente en quitarte la vida? * A veces sí, sí he pensado, pero digo ¿para qué quitármela si hay alguien que va a depender de mí? Sí han hablado conmigo y que no piense así, que no estoy sola, que los tengo a ellos.

– ¿Y aquí has pedido ayuda? * No, ¿para qué? Todo lo que me dicen que no me mate me entra por un oído y me sale por otro. – Te lo pido yo…; * Es que a veces me siento muy fatal, muy de gritar, llorar… No sé… Aventar cosas, de pegarme en la cabeza, pegarle a las cosas, así que estoy de ya no aguanto más este encierro.

– Pero ya estás sola, lo has dicho. No puedes superar esto sola. * Pues sí, porque yo prometí que si se iba, desde hoy iba a cambiar a mis cotorreos, a mi desmadre aquí adentro. Todo iba a dejar porque se fuera mi carnala y hacerme cristiana, porque prometimos que si salíamos de esta vamos a ir a la Iglesia de Dios, a la cristiana, a dar gracias y a cambiar todo. – ¿Me prometes que vas a estar bien? * Sí, está bien, lo prometo.

*Tomada del libro: Espinosa M.. (2015). Resplandor entre rejas. México D.F.; Benito Juárez, SNTE.

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