Opinión | Resulta

Resulta que hoy jueves ocho de octubre me entero de que la persona que anda haciendo destrozos a diestra y siniestra por el país es un señor presidente. El mismo que anduvo propagando ideas comunistas, hoy en día es una desgracia para los trabajadores sindicalizados. El mismo demente que dos veces perdió elecciones, y que la segunda según él se proclamó presidente legitimo de la nación que usted y yo habitamos.

No dije nada porque pensé que era broma. Ahora me entero que ese tal MALO es el culpable de que me lluevan notificaciones de los diarios. “Empieza conferencia de Manuel Andrés”, y chale —dijo todo mundo—.

Recién me entero de que el payaso del que se burla el payaso brozo, de que, allegedly, mató a su hermano en una bifurca pasional en medio de las paredes de una tiendita que tenía su familia. Y luego del “lamentable accidente”, de que, años después, en un juego de béisbol (pues parece que al tipo le obsesionan los bates y las pelotas), luego de haber bateado como perdedor, mató a su adversario (pero primero lo dejo inválido) de que con un certero pelotazo a la base de la nuca. Parece que el señor presidente sabe más de pitching que de macaneo…

Y luego me entero que usa el tiempo de los reporteros, que están ahí por decencia civil y correspondencia informativa (y no para escucharlo); lo usa para hacer bromitas de mal gusto y señalar a los que son valientes y que señalan sus ineptitudes porque… sí, también los presidentes son ineptos.

Resulta que también son incongruentes y ahora quiere, a pesar de ser el presidente, que no le dediquen ocho columnas a su pésimo manejo de crisis, pero también pretende desgastar la mente del pueblo con mañaneras infértiles que no generan más que risas y temas para la siguiente despotricada. Por cierto ¿Cuándo entrega sus estudios de salud? Ya todos sabemos que es deplorable, pero, por favor, denos la herramienta legal para sacarlo del poder. Permítanos defendernos, a ver si es cierto que no es tirano y que tiene valores, y que las cosas no son como antes, y que no sé qué tanta cosa… miente hasta por los codos ese fulano. Es el colmo del absurdísimo político.

Había oído hablar de pan y circo; incluso presencié actos de payasos prodigiosos: el del copete peinado y sus choco aventuras; o las del comes y te vas, o la leyenda del grito bien japi… y hasta ahí me acuerdo, pero bueno, el punto es que antes el circo era circo y el pan era pan. Ahora tenemos payasos malos que ni nos hacen reír, y hacen del acto principal la rifa de un birote salado, a falta de gracias o cualidades.

No tiene nada ese tal presidente. Ni en la bolsa ni en el alma.

No tiene palabra. No tiene honor. No tiene autoridad para decirle nada a nadie.

¿Es el mismo de la tele que decía que sacar petróleo es hacer un hoyo?

¿Es el mismo maniático que llega a las mañaneras sin ideas estructuradas, a decir lo que siente?

¿Es el mismo cínico que se burla de las masacres que él desató con un apretón de manos, allá en Sinaloa?

¿Es el mismo doble cara que predica austeridad y se quiere clavar el dinero a gasto discrecional?

¿No es el mismo?

No confunda sus datos, presidente, no confunda a la gente, mesías. Compórtese a la altura de lo que es y de lo que representa. Los intereses de un pueblo fiero que no se deja.

P.D: tengo la certeza de que aún queda algo de hombre detrás de esa coraza falsa que se construyó. Detrás del personaje sé que sabe que tengo razón ¿y le digo algo? Le juro que, si usted se da cuenta de sus errores; si los corrige; si los pronuncia en voz alta: se va a ganar el corazón y respeto no de uno, si no de todxs y cada unx de lxs mexicanxs.

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