Opinión | Revocación, no ratificación

Fernando Ramírez Guzmán

Se aproxima el 10 de abril y con esta fecha se acerca el día en que se celebrará la votación para la revocación de mandato. Lamentablemente, el presidente López Obrador y su partido, Morena, han deformado este recurso de participación ciudadana en un instrumento de auto legitimación y en un acto de precampaña rumbo a las elecciones a gobernador de este año.

La revocación de mandato es un procedimiento, establecido en nuestra Constitución desde el año 2019, para que los ciudadanos inconformes con el desempeño de un presidente puedan, de alguna forma, castigarlo. Sin embargo, en esta ocasión, no son los ciudadanos quienes demandan la realización de este ejercicio democrático, sino que es directamente el presidente, el Congreso de la Unión y los integrantes del partido oficial los que quieren que se lleve a cabo esta tramposa suerte de propaganda de ratificación, además de ser una abierta difusión al desacato a las reglas electorales que regulan la consulta.

La revocación fue concebida como un derecho para ciudadanos agraviados, como un ejercicio eminentemente ciudadano. Por eso la prohibición expresa de que gobiernos y partidos hagan propaganda. No obstante, se ha tomado como una fiesta para los seguidores de AMLO y gobernantes y funcionarios de MORENA, desde sus respectivas tribunas difunden y promueven la participación ciudadana en esta consulta, contraviniendo los principios de austeridad republicana que enarbolan, ya que se ha realizado hasta la fecha un considerable dispendio de recursos en propaganda para incentivar la participación.

La revocación de mandato es la única votación para la cual la Constitución exige que se cumpla con un mínimo de participantes en las urnas. De acuerdo con el apartado IX del artículo 35 de la Constitución, sólo tiene validez si en ella participa “por lo menos, el cuarenta por ciento de las personas inscritas en la lista nominal de electores”. La revocación de mandato es el único proceso electoral en donde se toma en cuenta la abstención de los ciudadanos. Si la susodicha consulta no alcanza 40 por ciento de participación del padrón electoral no será vinculante, lo que significa que si ahora el padrón electoral es de 94.6 millones, se requieren 37.1 millones de ciudadanos que participen.

El espíritu de este ejercicio democrático, asentado en la Carta Magna, es el de revocar y no refrendar el mandato, es ahí en donde se encuentra la principal mentira que difunde el oficialismo. De cara a las elecciones a gobernador, la reforma eléctrica y electoral, el presidente pretende salir favorecido, mostrando musculo y consolidar su alto grado de aceptación entre la ciudadanía. De eso se trata y no de otra cosa. Por eso no escatimará en utilizar los mil 700 millones de pesos para poder realizar esta “consulta popular”.

Por eso el gobierno amenaza a la ciudadanía diciendo que en caso de no ser ratificado se van a terminar las becas para adultos mayores, madres solteras y estudiantes.

El próximo 10 de abril, mientras más ciudadanos acudan a votar estarán beneficiando única y exclusivamente al presidente y a MORENA. Por esta razón, la actitud más responsable es, sin lugar a dudas, es no acudir a votar ese día. Abstenerse de participar.

La única vía para oponerse de manera categórica al engaño es dejando constancia a través de las urnas vacías.

ladoscuro73@yahoo.com.mx

@ferramirezguz

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