Opinión | Seguimos caminando, por el filo de la sierra

Por: Jesús Nevárez

Pues como la canción que me enseñó mi madre cuando era maestra rural “y seguimos caminando por el filo de la sierra”. Hoy,  en el umbral de Semana Santa, llevamos nuestra cruz a cuestas, no es de madera, es de muchas cosas, de virus, de frustraciones, de veneno, esperanza y de cotorreo.

Un virus hijo de la globalización, que traspasó la muralla china y ahora nos madrea a nosotros, citar cifras nos parece hasta insano. Italia muy castigada, se ven indicios de cuando menos la epidemia se estacione, deje de acumular muertos y empiece el descenso.

En España no cede, la gente no se rinde, canta, baila, se dan aliento, aplauden a los médicos,  regresan el mensaje “no nos aplaudan, mejor quédense en casa, será de gran ayuda”, El Primer Ministro del Reino Unido da positivo, se aísla. Alemania, la del menor número de decesos e infectados de Europa, su líder,  Angela Merker, se aisla.

En Argentina, parece llegar a una situación estacionaria. Con problemas Chile, Perú, El Salvador, Honduras y ya aparece en Guatemala el mal.

Estamos en un barco que en mar embravecido lucha por llegar a puerto seguro. Unos de una manera, otros de otra, México sorteando el temporal, en otros países no culpan al Presidente como aquí, seguro que quisieran estar en las condiciones en que estamos nosotros. Hasta hoy, somos bendecidos, la borrasca no nos tumba.

Hay porqué estar orgullosos, pero sin descuidarnos: “al tratar que  la curva de infección sea más plana, durante un periodo más largo, se han tomado las medidas correctas para ello” dijo Cristian Morales, representante de la Organización Mundial de la Salud en México, “estamos un paso adelante” agregó, y felicitó al gobierno de México.

Pero allí están los envenenados, los que esperan una gran desgracia para culpar, para señalar, para salir a las calles y gritar que fue un plan malévolo del presidente al que hay que destituir, quizá corran ya por Vicente, por Felipe, por Ricardito y hasta por EPN, no tienen más.

Días aciagos para los envenenados. Empresarios poderosos se unen a los mexicanos, los Bancos deciden hacer prorrogas de pagos, en Durango los empresarios se unen, las mujeres empresarias suspenden actividades con pago a sus trabajadores.

Los envenenados se miran desconcertados, se debilitan, inventan, distorsionan, mienten. Recurren a fotografías truqueadas para inventar situaciones críticas en aeropuertos, ponen videos con diálogos postizos, cuentan historias particulares con un sentido general, generan miedo, confusión, desinformación, creen que de esa manera tomarán el poder.

Poco se informó de los reconocimientos internacionales a nuestro gobierno. Los envenenados mal informan, porque no se informan, y aunque se informen solo lo que ellos piensan es lo que creen, decidieron darle la espalda a lo que dicen los científicos, nada es cierto, solo lo que ellos sostienen con nula o pobre argumentación, grave su irracionalidad. La frustración los devora, la amargura los lleva a estar contra México, contra los mexicanos, a favor de la enfermedad y la muerte.

La gran mayoría de los envenenados son católicos y darán la espalda al Papa Francisco que dijo, “sean sembradores de esperanza”. No estamos exentos de nada, esto es impredecible, esperar a detener al virus, nuestro enemigo mortal, hagámoslo con fe, con tranquilidad, observando las recomendaciones. Evitemos que el virus nos contamine, evitemos que los envenenados nos dañen. O no.

 

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