Opinión | Sheinbaum: los muertos de sus mentiras

Ricardo Rocha

A la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México no la condena el Tercer Informe sobre la tragedia de la Línea 12 del Metro; la condenan sus dichos y sus hechos.

Por eso está hoy contra las cuerdas. Lanzando golpes desesperados. Creyendo que todos somos idiotas y que habremos de aceptar sus mentiras sobre mentiras. Y advirtiéndonos además que está “preparando su propia versión de la verdad”. El cinismo en toda su expresión.

A ver: el primer aviso de este quiebre brutal se produjo desde enero de 2021, en aquel incendio en la Subestación Buen Tono, cuando un generador explotó y provocó la muerte de un trabajador. Fue entonces que al preguntársele porqué habían pasado largos 10 meses sin la designación de un gerente en el área clave de mantenimiento, Florencia Serranía pronunció aquella icónica frase, sinónimo de estupidez y estulticia: “Yo solo soy la directora del Metro”.

Aunque la muestra mayor de protección se la dio su amiga Claudia, cuando el criminal colapso de la Línea 12. Ante la estupefacción general, Sheinbaum simple y sencillamente “desapareció” a Serranía, quien jamás dio la cara para explicar la hecatombe de 26 muertos y 100 heridos. Un ofensivo acto de prestidigitación política de banqueta que, por cierto, dio lugar a las más diversas especulaciones: ¿qué hay detrás de la sobreprotección de la Jefa a la subordinada? ¿Qué vínculos y complicidades inconfesables entre una y otra? ¿Por qué Florencia, siempre con el apoyo de Claudia, regresa a la vida pública justo en el aniversario de la tragedia –qué mal gusto, ¿no?- para ocupar un alto cargo en el Conacyt?

A ver, a estas alturas, valen algunas precisiones:

-El Metro, por su volumen y ubicación, es un asunto no solo de la CDMX sino de Estado.

-Las reducciones en su presupuesto están poniendo en riesgo las vidas de sus millones de usuarios cada día.

-El Metro se está carcachizando, víctima del estúpido “austericidio” en este país, donde el gobierno gasta en entelequias como el AIFA, el Tren o la Refinería, y se olvida de lo esencial.

-El reporte de DNV, la empresa noruega, establece claramente que la falta de mantenimiento en el gobierno actual –de la Sra. Sheinbaum- es un factor tan importante o más, que el diseño y la construcción a cargo de Marcelo Ebrard. Lo que enfureció a la Jefa y al ejército de parásitos pululantes en su torno. Al fin y al cabo, ambos compiten por la candidatura de Morena en el 2024, que sienten como pase automático a la Presidencia de la República.

-DNV lleva meses intentando entregar el Tercer Informe y la Jefa y secuaces negándose a recibirlo porque saben que el diagnóstico les es adverso.

-Claudia se suicida intelectualmente una vez más –como con aquellas muertes de niños en el Rebsamen- cuando asegura que el informe está politizado, si es precisamente ella quien lo ha convertido en un tema político. Donde lo único que le importa es quedar bien con el presidente López Obrador y no con los habitantes de la CDMX.

Aunque en el fondo deba aceptar lo más grave del Tercer Informe: que, con el mantenimiento que ella ignoró, la tragedia de la Línea Doce pudo haberse evitado. Todavía más muertos a la carga de su inconsciencia.

¿Y así quiere que elijamos a una presidenta tan insensible como mentirosa?

 

Periodista

ddn_rocha@hotmail.com

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