Opinión | Soberanía subordinada

Con el rechazo de la mayoría de los ciudadanos norteamericanos, se despidió de la Casa Blanca el ex presidente Donal Trump. Su talante confrontativo, su inclinación a la distorsión y mentira, su personalidad soberbia y autoritaria, hicieron que pase a la historia como el peor presidente de los Estados Unidos, no obstante, hay más de setenta millones de ciudadanos que votaron por él, lo consideran casi un héroe, como son los grupos de la derecha radical.

No es difícil saber porque Donald Trump es el presidente de la intolerancia, de la homofobia, del supremacismo y otras lindezas. Sencillamente, porque Trump y el trumpismo, son las expresiones de la crisis política más avanzada del capitalismo. Es como si la derecha llevara a la presidencia en México a Gilberto Lozano de Frena, el país estaría al borde del caos, como lo estuvo Estados Unidos, la prueba fue La toma del Capitolio por una turba beligerante.

A partir del 20 de enero, inicia lo que suele llamarse la era Biden, el actual presidente derrotó el absurdo hecho gobierno. El presidente de Estados Unidos, se enfrentará al desastre dejado por su antecesor, en donde destacan: pésimas relaciones internacionales, mal manejo de la pandemia (ya ordenó ordenes  ejecutivas contra el Covid), la reconciliación nacional, la reactivación económica, la confianza de los ciudadanos en sus deterioradas instituciones. 

En México, como en todo el mundo, hay consecuencias de este proceso convulso en que llegó Biden. Por supuesto, la derecha no dejó ir la oportunidad para intentar crear un distanciamiento entre el presidente de México André Manuel López Obrador y el presidente de Estados Unidos.

Cuando López Obrador esperó a que Joe Biden fuera declarado presidente electo por los órganos institucionales y no por los medios de comunicación, para felicitarlo, la derecha creo un escenario de práctica ruptura entre el gobierno de México y el candidato triunfador.

Intentaron crear una imagen de López Obrador ligada a Donal Trump, con el objetivo de generar distanciamiento. Son esquemas que lo único que reflejan es un atraso conceptual de la derecha mexicana, incapaz de entender los nuevos procesos de cambio, lo único que se les ocurre, es el simplismo ramplón.

Por eso, la derecha no cita los primeros decretos de Biden que favorecen a nuestro país, mismos que ya habían sido planteados por el presidente López Obrador a Donal Trump como: Suspender la construcción del muro, contra la separación de familias indocumentadas, contra la deportación de indocumentados, contra los acosos y amenazas de estudiantes mexicanos y latinos. Hoy se trabajará para construir nuevos proyectos migratorias y se dan cien días en los que se suspenderán las deportaciones.

La derecha golpeó por la decisión de no ejercer acción penal contra el General Salvador Cienfuegos, ex secretario de la Defensa Nacional, que estuviera un mes detenido en Estados Unidos. La Fiscalía hizo público el expediente lleno de inconsistencias en el que se basaron los agentes del vecino país para detener al General. 

En este tema, dentro del proceso de cambio de régimen, esta una nueva visión de soberanía que nada tiene que ver con el concepto de soberanía subordinada que había anteriormente, en el que cuando el presidente de Estados Unidos preguntaba la hora, los presidentes de México, contestaban “las que usted quiera señor”. O no.   

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