Opinión | Soberbia chamaqueada

La nota política la dan las renuncias al Partido Revolucionario Institucional (PRI). Recién derrotados los partidos tradicionales, en las elecciones del 2018, formulamos una hipótesis, en el sentido de que el futuro del PRI, era convertirse en partido “chatarra”. Dos años y medio después, la realidad nos dio la razón, la otrora maquina avasalladora, se ha convertido en juguete de papel.

Es tal el desastre del PRI, que hay estados en los que registra un 4% en las preferencias. La debacle es dramática, miles de políticos priistas se niegan a irse a retiro y reunirse con los amigos a envolverse en la nostalgia política, en la medida que quieren seguir siendo protagonistas del escenario político, sin aceptar que su tiempo terminó, es en la medida que se convierten en tragedia.

Quienes salieron del PRI, en realidad hace mucho estaban fuera, no se les tomaba en cuenta, no les daban tareas ni responsabilidades, eran fantasmas que en no pocas ocasiones se convirtieron en informadores del gobierno en turno.

Desde hace tiempo, deambulaban buscando una coyuntura para insertarse en otro partido, pero como se creen divas y divos, esperaban que les ofrecieran una candidatura, lo cual, salvo los expresidentes de Lerdo, que ya son candidatos del Movimiento Ciudadano (MC), a otros, solo les dan las condolencias políticas.

La realidad de quienes salen del PRI, es que pertenecieron a grupos hoy disueltos, pero que, en su momento de poder, fueron agresivos, regresaron otros grupos, y, les voltearon la tortilla, en un contexto de confrontaciones irreconciliables, aun cuando se debiera buscar la reconciliación, limar asperezas, para intentar fortalecerse. Eso en el APRI no existe, nunca existió.

Por eso, en el PRI, no obstante, su caída, siguen decidiendo los grupos en turno que mantienen el control: ponen, quitan, excluyen, marginan. Grupos que se adueñan de lo poco que conservan. Es sorprendente como, ante el peligro de extinción, se comportan como si tuvieran el poder político en el país.

Seguramente estas elecciones pasarán a la historia, por la soberbia chamaqueada que el PRI, le puso al PAN. Al venderle la idea que, en alianza, serían indestructibles, que regresarían al poder, después de propinarle soberana paliza al partido en el poder, Morena.

El PAN, dirigido por gente que tiene una mezcla de: ingenuidad, soberbia, ignorancia y absoluta falta de oficio, se entregaron al PRI, dando oxígeno al moribundo, y de paso, algunas curules que deberían pertenecer a los panistas. 

Los encuestas y estudios de opinión, nacionales y extranjeros, pronostican una derrota de la alianza Prianrd. Es la confirmación que fue una pésima jugada política. No me veo votando por el PRI, me decía un amigo panista, y como él, no sabemos cuántos castiguen a su propio partido.

El PRI supo subirse a una tabla salvadora en medio del hundimiento de su lanchón. Solos, el resultado de las elecciones, hubiera sido su tiro de gracia; el PAN se puso de salvavidas, hasta se rumora que da al PRI, respiración de boca a boca.

Debemos aceptar que aún queda la posibilidad de que las encuestas se equivoquen, no han sido muy acertadas en otros comicios. Aún queda la posibilidad de que el PRI se lleve carro completo, mucha gente cree en milagros. O no.

Puedes comentar con Facebook
Anuncios