Opinión | Tantita madre

-Oye we…- (Silencio) – Oye we…- (Silencio) – Oye pinche Tío Lucas contesta…- (Nuevamente silencio) – Pues dónde andará ese pinche pelón que no contesta. Seguramente ha de seguir jetón, soñando en cómo cambiar al mundo. 

(Toc, toc, toc, toc, toc) Cabeza de bulbo abre la puerta. (No hay respuesta salvo el “chiiiiir” de la puerta al abrirse) ¡Ah caray! Pues qué estará haciendo ese pinche capataz. No está en su cama ya. Comienza a preocuparme porque no hay un solo día en que no se la pase fastidiándome desde que el sol amanece hasta que el sol anoche. 

¿No le habrá pasado algo malo? ¿Lo habrán levantado? ¡Dios sacramentado! Pero… ¡Naaahh! A ese wey los únicos que lo pueden levantar son los cobradores de Coppel y hasta donde sé ya terminó de saldar su plancha.

Pues si en unas horas no aparece tendré que dar aviso a… miren; dejó encendida su computadora. Veamos que estaba escribiendo ese we:

“Eres la persona más encantadora que he conocido; siento la necesidad de verte de abrazarte y…” pinche pelón, sigue con sus cursilerías… Vamos a borrar esto y mejor escribamos algo más acá, más intenso. Al fin que ese we siempre anda fregando a medio mundo. Veamos qué será bueno ¡Ah sí! Vamos:

Estimados candidatos… Ya ven que es bien adulador el we… Estimados candidatos míos. Ahora que comenzaron con sus campañas políticas, es decir, que comenzaron con su temporada de mostrarse amables. Esa temporada en la que se les puede percibir como personas emanadas de un maravilloso cuento de hadas, os digo:

Estamos en esa temporada en que les aflora ese ser apapachador, besucón, querendón, dadivoso, atento, amigable, solucionador, servicial, sincero, optimista, entusiasta, flexible, innovador, comprometido, buen gestor y tantos adjetivos que les caracteriza en estos tiempos, déjenme decirles que, el único que se encarga de las causas difíciles y desesperadas, es San Juditas Tadeo, así que no se quieran pasar de vivos, porque no les queda.

Ya sé que durante los próximos días los vamos a poder ver por todas partes. Recorriendo las calles una a una, sin dejar cuadra o manzana, sin atacar. Irán casa por casa, puerta por puerta, presentándose. Hablando maravillas de ustedes mismos pero, recuerden que alabanza en boca propia es vituperio; además que Durango es pequeñito y ya los conocemos.

Ya conocemos que varios de ustedes estarán perreando nuevamente el voto para “ahora sí” acabar con tanto mal que nos aqueja como ciudadanos. Tantita vergüenza debieran tener de querer reelegirse cuando ya tuvieron la oportunidad de “ahora sí…” haber hecho lo que nos dijeron la vez pasada que nos pidieron el voto. 

Vergüenza debiera darles ser tan grises, parcos e improductivos. Claro que no todos, pero sí en su mayoría los que se dicen ser parte de la cuarta transformación. Vergüenza debiera darles haber utilizado la máxima tribuna local para lanzar loas al Mesías que los tiene sometidos, en lugar de ocuparse de problemas de mayor relevancia; de los representantes federales no hablo porque no me consta que hayan hecho uso de la palabra alguna ocasión, y si lo hicieron fue para decir “Es un honor estar con Obrador”.

No habrá plaza pública a la que no le saquen brillo con su presencia. En donde los escucharemos decir palabras emergidas desde lo más profundo de su corazón como: “vengo a pedirles su voto de confianza, yo no les fallaré… no les vamos a fallar” y cosas por el estilo.

Sabemos que otros tantos, de los que se presentan como “nuevos” en la jugada política, incluidos independientes, aprovecharán la ocasión para tratar de vendernos la idea de que, “me decidí a participar porque veo tanta carencia… Veo cómo no se ha hecho nada para solucionar tal o cual problema”; pamplinas, a otro perro con ese hueso. Lo que han visto, es la forma tan redituable de vivir pegados a la ubre del erario: Poca producción y buena paga.

En serio ¿Creen que nos convencen sus acciones de Carmelitas descalzas? Por lo menos al que esto suscribe no. Creí en las de un imbécil que tiene en estos momentos al país en una de las peores circunstancias; decía mi “agüelita” que tropezar una vez no es malo, pero sí lo es tropezar dos veces y con la misma piedra; “eso es de pendejos” decía la Señora Wera.

Qué vergüenza señores. Que ni los más de 200 mil muertos por el Coronavirus les hayan servido para que, si la ley no se lo permite, ustedes comiencen a mostrar que en realidad les importamos y se hubiesen manifestado en contra de realizar las campañas como es costumbre; sin eventos en los que dejan ver su desesperación para hacernos creer que su músculo es como el de Sansón, cuando en realidad es parecido al del vato que lleva una semana en el gimnasio y se la pasa subiendo sus fotos al “feis” frente al espejo.

Si tanto les importa nuestro bienestar, hubiesen acordado, empeñando su palabra, algo así como la tres de tres; pero para evitar a toda costa andar de merolicos por doquier. 

Si fue posible para la clase trabajadora entrarle al “jom ofis” y para nuestros hijos entrarle a las clases virtuales, por qué ustedes no iban a entrarle al “promis” a distancia; total, así nos íbamos acostumbrando a que, en llegando al hueso que buscan, sólo los seguiríamos viendo a través de una pantalla. 

Qué vergüenza señores que veamos en las listas de aspirantes y suplentes a ser “nuestra voz en el Congreso”, a personas cuya única virtud es la de ser hermanos, primos, cuñados, incondicionales, sumisos, lamehuevos y demás, de quienes tienen cooptados los partidos de toda la vida.

Vergüenza señores y tantita madre -.

Alteeeeeerrrrr que haces en mi computadora mendigo Haragán. – Nada we, aquí leyendo tus poemas -.

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