Opinión | Tiene todo para ser buen Presidente (3ª parte)

El crecimiento económico y la igualdad social, palabras más, palabras menos, son fundamentales en la Cuarta Transformación. Aunque el Presidente Andrés Manuel López Obrador haya manifestado que lo más importante es la felicidad de los mexicanos, existen dificultades económicas en torno al desempleo y la falta de inversión que deben atenderse para evitar que obstaculicen ese ideal de felicidad. Está claro que en el fondo, el Presidente debe estar elucubrando sobre cómo hacer frente a estas dificultades, otro faltante de la 4T, pero sin afectar negativamente los principios básicos de su política de gobierno.

Por supuesto, no se trata de que el Presidente cambie su forma de pensar al respecto, más bien de que se necesita del buen consejo de su equipo de trabajo para ayudarlo a sortear esas dificultades con tal de que la Cuarta Transformación llegue a buen puerto. El pueblo mexicano se decidió por Andrés Manuel López Obrador para Presidente de la República porque puede resolver sus problemas, sin embargo esto puede implicar que el Presidente tenga que sacrificar algunas de sus creencias con el fin de lograrlo: demanda que es del pueblo mexicano, no de los conservadores.

La voluntad política férrea del Presidente López Obrador es capaz de frenar cualquier vicisitud, sea esta social, económica o política, precisamente debido a su gran legitimidad y alta aprobación electoral. Un Diálogo de Reconciliación Nacional serviría a la Cuarta Transformación para que más rápidamente se llegue a enfrentar las calamidades económicas generadas por el COVID – 19 y el decrecimiento. Como ejemplo: no haría una merma significativa en el Presupuesto 2021 la aprobación del Seguro para el Desempleo, según lo ha afirmado recientemente Gerardo Esquivel, Vicegobernador del Banco de México.

Junto con la reconciliación está la Rectoría del Estado, la que necesita fortalecerse pronto no por la vía del uso de la fuerza del Estado, sino por el diálogo y la previsión de conflictos. El ejercicio de la Rectoría del Estado se refiere a la aplicación sabia del poder. Massimo Salvadori de la Universidad de Turín, Italia, decía: “en todas las formas de sociedad quien es capaz de controlar los que podemos llamar los recursos estratégicos y de tomar las decisiones fundamentales relacionados con su distribución y uso detenta el mayor poder”. En la Cuarta Transformación el control y fortalecimiento de los recursos estratégicos necesita de la Rectoría del Estado pero con un sentido democrático, en algunos de los siguientes ámbitos, en los cuales no se ha puesto suficiente atención, ni prioridad: conocimiento científico y tecnológico; recursos naturales como el agua; energías alternativas (recursos energéticos); cambio climático y medioambiente; finanzas públicas sanas.

En la perspectiva de una soberanía bien entendida, debe permitir a la Cuarta Transformación ejercer el poder sabiamente, como se ha dicho: en lo interno para dotar a la sociedad de lo indispensable en el mejoramiento de la calidad de vida de todos, y en lo externo en la medida en que pueda incorporarse a la globalización sin temores, asegurando que su cultura y sus capacidades se engrandezcan. Sin duda el 2021 será un año para reflexionar en la Cuarta Transformación sobre estos y otros aspectos. La reflexión es indispensable porque se requiere que las elecciones de ese año resulten favorables al proyecto de gobierno del Presidente López Obrador, por ello sigo pensando que puede ser un buen Presidente. Seguiremos comentando. ¡Hasta luego!

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