Opinión | ¿Traidor o traicionado?

Así como se definió la elección de 2018, con tanta anticipación, así se está perfilando que será la de 2021; López Obrador está acabando con la autoridad moral de la oposición, los tiene sentados en el banquillo de los acusados; dos expresidentes tienen a cercanos colaboradores encarcelados y están dispuestos a hablar para salvarse.

Felipe Calderón es el que más expuesto se encuentra porque puede ser requerido por la Corte de Brooklyn en cualquier momento, ya sea como testigo o como acusado, los señalamientos de corrupción que se le han hecho no son los más graves, están también los pactos con algunos carteles de la delincuencia organizada y los de administrar su guerra contra el narcotráfico, favoreciendo a unos y perjudicando a otros para obtener mayores ganancias y control territorial.

Calderón desde el inicio decidió enfrentarse a López Obrador, al igual que Vicente Fox, ambos se mostraron bastante críticos a su toma de decisiones, se burlaban de sus respuestas en “las mañaneras” y cuestionaban sus posiciones públicas; cuando trascendió que Fox era investigado por evasión fiscal; éste, inmediatamente se replegó y guardó silencio; con todo y su locuacidad comprendió que en México ningún expresidente puede ganarle al Presidente, una lección que sigue sin aprender Felipe.

Enrique Peña Nieto ha seguido las reglas no escritas debido a su formación priísta; se fue del país y se ha mantenido al margen de la política mexicana, no ha hecho declaración alguna y lo poco que se sabe de él ha trascendido a través de revistas y páginas de sociales; aun así su pasado lo alcanzó y uno de sus amigos más cercanos está en poder de la Fiscalía y evidentemente está dispuesto a hacer lo necesario, porque no solo está involucrado él sino también toda su familia; si aún vivieran sus abuelos seguramente también habrían recibido una transferencia ilegal; aparte de corrupto, fue muy torpe.

La denuncia que presentó Emilio Lozoya ante la Fiscalía va dirigida básicamente a exponer actos de corrupción que él puede probar con cuatro testigos, recibos de dinero y un video; los señalados son Luis Videgaray, José Antonio Meade, Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto, varios ex legisladores y el ex Secretario de Finanzas del PRI; ni más ni menos que la cúpula panista y priísta de los últimos dos sexenios.

Se necesita ser muy ingenuo para creer que la oposición tiene alguna posibilidad de ganarle electoralmente a los partidos que se alineen en torno del proyecto político del presidente; de la correlación de fuerzas en 2021 dependerá conservar la mayoría en la Cámara de Diputados y perfilar la sucesión en 2024; es obvio que López Obrador los tiene en el puño, las cúpulas opositoras van a estar más enfocadas en promover juicios de amparo que en conseguir candidatos.

Lozoya se sintió abandonado y traicionado por Peña Nieto y al pactar con la FGR dejó de estar bajo la tutela real de sus abogados; él va a desempeñar el rol que más les convenga al Fiscal y al Presidente para poder atenuar en lo más posible las consecuencias jurídicas para él y sus familiares.

Ya veremos también hasta dónde llega el juicio a García Luna en Estados Unidos, la “Operación Safiro” que va a detonar con la extradición de César Duarte a México y el desenlace de la “Estafa Maestra”; las condiciones se están construyendo para que en 2021 buena parte de los líderes de oposición no muevan un dedo en contra de los intereses de AMLO porque estarán demasiado vulnerables.

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