Opinión | ¿Un buen servidor público?

El chiste (en este caso, el meme) se cuenta solo: en la imagen el presidente López Obrador, en primer plano, porta una camiseta, virtualmente adaptada, con el siguiente texto: “Alguien que me quiere mucho me trajo esta playera de Zipolite”. El tema, como se sabe, corresponde al inoportuno viaje vacacional del “Zar Anti Covid-19”, Hugo López Gatell, a la mencionada y célebre playa nudista oaxaqueña y a la correspondiente disculpa presidencial ante tan cuestionable proceder de su funcionario.

Qué está sometido a mucho estrés, es posible, aunque no lo aparenta. Que tiene derecho a tomar vacaciones, desde luego, pero no en el momento crítico que se vive en el país, por el número de infectados por coronavirus, por los altos índices de ocupación hospitalaria de pacientes covid, por la logística que se tiene que planear para distribuir y aplicar la vacuna conforme la agenda que se estableció. Adicionalmente, días antes de su viaje, conminó a la población a tomar recaudos, a no salir de casa, a ser cautelosos en la temporada decembrina. Como líder de la estrategia anti covid del gobierno mexicano, los días de asueto que se tomó, sin utilizar cubrebocas en el avión, ni en la playa, han sido un despropósito. Todo un papelón.

Es muy común, en épocas de pandemia, ver como son criticadas las personas que deciden salir de viaje ya que bajo estas condiciones entraña un riesgo mayor de contagio. Hace unos días, el papa Francisco, a propósito de esto comentó al finalizar la oración del Angelus sobre quienes deciden irse de vacaciones: “No han pensado en las personas que se han quedado en casa, en los problemas económicos que está sufriendo la gente como consecuencia de la pandemia, en los enfermos… Solo han pensado en sus vacaciones y en su propio placer”.

Hugo López Gatell no ha estado a la altura de la responsabilidad que le confirió AMLO. Su desempeño ha sido errático y su comportamiento frívolo y lleno de cinismo. Sigue enviando señales contradictorias a la población. En ocasiones utiliza cubrebocas, en otras no.

Cuando en Canadá, su ministro de Finanzas, Rod Phillips, se fue de vacaciones al Caribe, a pesar de que el gobierno llamaba a no realizar viajes que no fueran esenciales. A su regreso aceptó públicamente que fue “un error tonto” y renunció.

Ante esta situación que en otro lugar pudo ser motivo de una destitución, provocó de parte del presidente del país la siguiente declaración: “Yo lo que puedo decirles en abono a la conducta del doctor López-Gatell es que ha estado trabajando bastante, muy intenso, que ha estado cumpliendo cabalmente con su responsabilidad, es un muy buen servidor público, un buen especialista, un profesional. Apoyo y justificación presidencial ante el comportamiento provocador y reprobable del funcionario.

La conducta cuestionable del subsecretario de salud indignó a la mayoría y lastimó a los integrantes de la primera línea de combate contra el covid 19, el personal médico, quienes han trabajado horas extras y han manifestado su agotamiento y su malestar ante el comportamiento aventurado de la ciudadanía a no seguir los protocolos sanitarios, sobre todo aquel que pide  no salir de casa.

El 6 de enero, día de las enfermeras y los enfermeros,  el subsecretario López-Gatell seguía concentrado en explicar sus vacaciones, fue el peor día de la pandemia con 13,345 nuevos casos y 1,165 fallecimientos.

Al día siguiente se confirmaron 13,734 nuevos casos (rompiendo la marca del día anterior) y 1,044 defunciones, pero López-Gatell no estuvo presente ya que, con el claro objetivo de apagar y distanciarse del escándalo, hizo una gira internacional absolutamente innecesaria a Argentina, en donde se dejó ver en todo momento con su cubrebocas puesto.

A su regreso deberían de autorizarle a López Gatell, nuevamente, unas merecidas vacaciones. Pero de manera permanente.

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