Opinión | Un decálogo en defensa de la cultura durante la pandemia

En los 22 países que conforman la región iberoamericana habitan  700 millones de personas, uno de cada 10 habitantes del planeta hablan español o portugués. Nuestra región goza además de una comunidad creativa conformada por millones de artistas y emprendedores culturales que contribuyen a la economía, generan riqueza, restituyen el tejido social,  mantienen viva la diversidad que nos identifica históricamente, e impulsan el desarrollo.

La manera en que la pandemia ha impactado en la comunidad artística y el sector cultural demanda un giro radical en la manera como entendimos hasta hace poco las políticas culturales de los gobiernos. Un cambio de paradigma que empieza por revalorar el carácter eminentemente social de dichas políticas culturales, ante la necesidad de crear programas emergentes y destinar recursos económicos para detener la caída del sector cultural.

Se trata ya no sólo proteger el patrimonio y la infraestructura, de fomentar la creación y la formación artística, o estimular el consumo cultural. Habrá naturalmente que continuar éstas y otras tareas, como atributos tradicionales de las instituciones culturales, pero agregando otro ingrediente: recursos públicos destinados directamente al apoyo y a la sobrevivencia de las comunidades creativas, una medida acorde a la magnitud de la crisis que enfrentamos.

La Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) ha lanzado un decálogo en defensa de la cultura en tiempos del coronavirus, con el objetivo de sensibilizar sobre los efectos negativos que la pandemia ha ocasionado al sector artístico y cultural, así como ratificar la contribución decisiva que aporta la cultura para el desarrollo de la región y el bienestar de la ciudadanía iberoamericana.

Se calcula que las industrias creativas y culturales representan entre el 2% el 6% del PIB de América Latina y el Caribe y dan empleo a 1,9 millones de personas en la región, según datos de la UNESCO. La crisis que azota al sector debido al Covid19 pone en peligro la sostenibilidad post-coronavirus.

El de la OEI es un llamamiento a favor de la protección del sector cultural y sus comunidades creativas a partir de los diez postulados que transcribo a continuación:

1. Declaramos que, para los Estados Iberoamericanos, la cultura debe ser considerada como bien de primera necesidad, incluyéndola entre los beneficiarios explícitos de todas las políticas y ayudas públicas.

2.Solicitamos el más decidido apoyo para el conjunto de artistas, instituciones y empresas del mundo de la cultura, si fuera preciso con ayudas especiales motivadas por las circunstancias que atravesamos, para hacer posible la mejor salida de la crisis, su sostenibilidad futura y el mantenimiento de puestos de trabajo dignos en el sector cultural.

3. Pedimos preservar el empleo cultural, los estatutos laborales y su protección social, buscando evitar situaciones de indefensión y potenciando su resiliencia ante las crisis.

4. Instamos a reforzar los modelos de colaboración público-privado para el desarrollo de la cultura y no solo para el desarrollo a través de la cultura. Es preciso mejorar los niveles de colaboración y cooperación entre los distintos niveles de gobierno público: local, regional, nacional e internacional.

5. Solicitamos también potenciar el papel del servicio público en la difusión y distribución de las culturas locales: crear apoyos especiales a los medios de comunicación tradicionales y a las nuevas plataformas digitales para que la ciudadanía pueda ejercer su derecho de acceso a la cultura, al conocimiento y a disfrutar de su diversidad.

6. Precisamos incentivar los procesos de cooperación cultural para reactivar los mercados durante y después de la crisis. Asimismo, hay que lograr una mayor movilidad de bienes y servicios culturales, creando medidas conjuntas que potencien el papel de los Estados como defensores de las industrias culturales y creativas de nuestra región y favorezcan su profesionalización.

7. El futuro va a ser cada vez más digital, en consecuencia, es necesario reforzar la digitalización de contenidos de las instituciones culturales iberoamericanas (como son museos, bibliotecas o archivos) y poner ese gran acervo al servicio de los ciudadanos a través de programas y equipamientos culturales, trabajando junto con otros sectores para acortar la brecha digital existente.

8. Pedimos que se potencie la presencia de la cultura en los centros educativos de cualquier nivel y titularidad, aportando dotaciones presupuestarias que mejoren los procesos de formación en artes, así como la cultura, para fomentar una ciudadanía iberoamericana crítica, resiliente y participativa.

9. Solicitamos profundizar los procesos de defensa de los derechos de autor y propiedad intelectual de los creadores y artistas iberoamericanos, así como establecer mecanismos que garanticen su retribución adecuada en el mundo digital, combatiendo las actividades de piratería y procurando preservar el derecho a la cultura para evitar así todo tipo de desigualdad en el acceso a la misma.

10. Finalmente, invitamos a apoyar el llamamiento que ha realizado un conjunto de destacados líderes políticos iberoamericanos para que, por imperativos éticos y económicos, las entidades financieras internacionales, la banca multilateral de desarrollo y la cooperación internacional, liberen fondos masivos para hacer frente a esta crisis y sus consecuencias, también en el ámbito de la cultura.

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