Opinión | Un payaso los hace sufrir

Pocos analistas, periodistas, críticos, opinadores, adversarios o detractores habían recibido tantas muestras de odio en tan poco tiempo como Brozo en los últimos días.

Resulta interesante, y no deja de ser surrealista, cómo los dichos de un payaso generan tantas reacciones y tan encendidas.

Ya se hizo rutina que cada vez que un político critica o cuestiona al presidente López, recibirá una andanada de descalificaciones, insultos y hasta amenazas de una masa, una legión como la que describía el maestro Umberto Eco lista y entrenada para linchar a todo aquel que se exprese en contra de su creencia y siguiendo siempre directrices bien diseñadas para tales efectos.

Pero no únicamente ocurre con los políticos, igual pasa si quien cuestiona es un periodista, un artista, un científico o un académico; la reacción será el ataque, la intimidación, la injuria…

Es como si nadie tuviera derecho a expresarse contra los dictados del presidente, so pena de ser expuesto al escarnio y al estigma, que son las formas como funciona la censura en estos tiempos de la 4T.

Bajo esta forma ya conocida de funcionar las libertades con la “transformación” se convierte en noticia que todas las redes de defensa y aplauso de AMLO se hayan volcado contra… ¡un payaso!

Habrá quizá razonamientos sociológicos para entender el fenómeno, porqué este segmento de la población está más presto para entender y en su caso ofenderse con las palabras de un mimo que con la disertación de un pensador.

Mientras tanto observamos los hechos; la parte tangible de esta realidad a la mexicana en los tiempos de la redención cuatroteriana.

¿Qué pasó? Que Brozo, el personaje creado por Víctor Trujillo hizo algunos comentarios en su programa que transmite por la plataforma Latinus en los cuales además de cuestionar a Andrés Manuel López, le dice “pinche presidente”.

Y no, no tendría nada de relevante, pues eso y peor decimos miles diariamente; solo que esta alocución iba acompañada de razonamientos, de preguntas, de reflexiones y me atrevo a decir que el enojo se debe precisamente a que el payaso logró lo que no pueden hacer ni los políticos ni los analistas, consiguió hacer pensar a más de cuatro.

Y eso sí está bien estudiado: cuando te hacen pensar, cuando te enfrentan a la verdad incomoda, la reacción inmediata es el enojo y frecuentemente la violencia.

¿Y qué dijo? Muchos ya lo habrán escuchado, pero por si acaso, repito algo de lo que el payaso de los cabellos verdes expuso y que tanto ha hecho enojar los fieles.

Primero habló sobre Felipa, al prima y sus negocios o mejor dicho tranzas con Pemex así como de sus terrenitos de 380 mil metros cuadrados a los que se les cambó el uso de suelo casualmente dos meses antes de arrancar la obra del tren maya y están ahí muy cerquita de ese proyecto.

Pero lo que al parecer más dolió fue cuando dijo: “No quisiera yo creer que alguien fuera tan perverso, ruin e jijo de la chingada, como para utilizar la vacuna para un fin electoral. Seamos claros, como gobierno la pandemia les quedó grande y muy probablemente la vacuna les va a quedar enorme… En este momento, el más importante para la humanidad de las últimas décadas, no se les vaya a ocurrir jugar con la desesperación de la gente. Acuérdate Andrés, no eres dios… no eres el hijo del hombre… eres un pinche presidente que, o nos sirve, o no sirve pa ni madres”.

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