Opinión | Violar a mi tía (II)

Resplandor entre rejas LXXXII

 

Marco Antonio Espinosa López

Hay ocasiones que ni dinero gastaba me la regalaban todos los días. Duraba hasta seis meses sin gastar dinero porque ellos me la regalaban…

– ¿Cómo te llevabas con tus papás? * Con mi papá bien, a él lo veía como a un amigo; o sea yo sabía que era mi papá y todo, pero podía platicarle muchas cosas. Y con mi mamá casi no tenía un vínculo con ella pero sí hablaba de varias cosas con ella… – Entonces te llevabas mejor con tu papá… * Sí. Aunque con mi mamá podía platicar de cosas que pasaban y recurría a ella. Por ejemplo si andaba con una persona y me ignoraba o se enojaba le preguntaba sobre qué podía hacer o cómo le hacía para contentarla y ella me decía.

Y bueno, pues estás aquí. ¿Cuánto tiempo te dieron para estar aquí? * Pues me querían dar cinco años, pero después me bajaron a tres. De esos tres años, me bajaron a un año ocho meses que fue mi sentencia normal; si me portaba bien me iba en un año cuatro meses; pero si me portaba mal me iba en dos años. Entonces pagamos la reparación del daño para irme a la mínima. Y yo ya estaba que me iba a ir en agosto o en febrero del otro año; pero entro una nueva ley y cambiaron las cosas y entonces me empecé a agüitar porque se fueron muchos y tuve miedo de quedarme solo.

Aquí se empezó a ver más solo; pero pues ahorita ye sólo me faltan 32 días para salir.

– ¿Y qué piensas de que ya vas a salir? ¿Qué pasa por tu cabeza? Me decías que aquí habías reflexionado sobre varias cosas. * Pues sí, por ejemplo que ya debo de empezar a estudiar y trabajar; según yo estudiaba pero casi nunca entraba.

Ya sé que si no quiero entrar a estudiar a una preparatoria bien otra vez, pues debo comenzar a trabajar para poder hacerme cargo de mis cosas… De mis actos.

Ya por una parte tengo ganas de salir porque deseo hacer muchas cosas; pero también por otra parte tengo miedo de que vaya a tener ganas de volver a hacer lo mismo; me siento como si fuera yo dos personas. Mi yo quiere hacer las cosas bien, todo tranquilo, todo saludable; y mi otro yo quiere hacer las cosas como antes, pero junto con lo primero.

– ¿Cómo? * Sí. O sea hacer las cosas bien de trabajar o estudiar y buscar estar bien; pero al mismo tiempo deseo seguir drogándome. Pero quizás ya estando afuera a ver qué pasa.

– ¿Has pensado que te vas a seguir drogando? * Sí, he pensado en las probabilidades que hay para seguir haciéndolo y debo decirle que hay un 55 por ciento de que lo vuelva a hacer.

– ¿Qué necesitas para no hacerlo? * Pues yo creo que muchas actividades. Necesito meterme a muchos talleres para estar más activo y no estar pensando en esas cosas. Me podrí meter a un gym y hacer ejercicio, y estoy seguro que eso me daría una satisfacción en mi cuerpo y así sustituiría la droga; y le repito, meterme a un montón de actividades para todo el día estar haciendo algo y conocer a muchas personas.

– ¿Y qué es lo que te lleva a pensar que podrías volver a drogarte? * Pues que me va a llegar la flojera y que voy a estar nada más acostado en la cama sin hacer nada. Y si a eso le agregamos que voy a regresar con los mismos amigos, la misma rutina, pues nada podrá ser de diferente manera.

Y sé que hay personas que me pueden comprender pero a veces yo también me encierro en mi mundo y no dejo que nadie se meta en mis cosas.

– ¿A tu edad veías antes un mundo diferente? * Pues más bien yo me fui haciendo ideas de querer ir llegando primero a los 15, luego a los 20, luego a los 35 y así; pero nunca me imaginé terminar aquí encerrado y sobre todo jodiendo mi vida o la de los demás como a mi tía.

– ¿Qué piensas en este momento de tu vida? ¿A dónde quieres llegar? * Pues primeramente saliendo de aquí, quiero irme con mi papá; porque quisiera ir conociendo cada rincón de Durango; y por otra parte quiero arreglar bien mis vicios; s decir las consolas, los videojuegos y todo eso. Quiero arreglar bien una consola y comprarme una silla para los juegos y todo eso. Esa es mi meta a seguir. ¡Ah! Y trabajar, aunque ahorita no sé en qué pueda trabajar.

Yo sé que podría tener muchas oportunidades, el pedo es que no sé si las quiero agarrar.

– ¿Creíste que la vida era fácil; o que lo que hiciste no tendría consecuencias? * No. Allá afuera sabía que la vida no era fácil, pero uno se la complica más por pendejadas; pero aquí ya sé que todo nos va a acarrear problemas… Bueno, no problemas, porque esos los hacemos nosotros; sino que vamos a tener consecuencias que vamos a pagar muy caro.

Yo sólo quiero que si van a escuchar esto otras personas, en especial así de ingenuos como nosotros, pues que piensen muy bien antes de hacer las cosas. De verdad que yo nunca pensé que tratar de agandallarme con mi tía iba a llegar a esto. Pensaba que como éramos de la familia pues nada más me iban a regañar y unas cachetadas y listo.

Pero ya estando aquí, es cuando nos damos cuenta de todo lo que pudimos haber evitado, y principalmente si no nos metiéramos drogas; y lo más importante: Que disfruten cada segundo de su vida, porque el tiempo ya no regresa.

 

Puedes comentar con Facebook
Anuncios