Opinión | Votar por “los menos peores”

Por Ernesto Escobosa

Desde que recuerdo, esta ha sido la sucesión gubernamental más accidentada y que mayor incertidumbre ha propiciado, no solo entre los políticos, también en la ciudadanía, debido a que muchos de los aspirantes a cargos de elección popular no generan la mínima confianza debido a sus resultados y a la forma que se han conducido en los cargos que han tenido.

Están los nuevos ricos de las últimas dos administraciones, los improvisados, los dinosaurios, los políticos sexenales y los oportunistas que expresan públicamente sus intenciones aunque no tengan ninguna oportunidad de que el electorado los tome en serio; estás circunstancias, sin duda, estimulan muy poco a la ciudadanía a qué se entusiasme con las elecciones.

Votar por “los menos peores”, esa ha sido la constante en la última década, Durango es uno de los estados más rezagados del país, no solo del Norte, precisamente por la baja calidad de los políticos y funcionarios públicos, prácticamente todos los ámbitos de acción gubernamental están dando resultados mediocres y eso es más que evidente para cualquiera que tenga puntos de referencia.

En Durango no solo es necesario un Gobierno eficiente, transparente e innovador, también, que haya una oposición inteligente, propositiva y socialmente responsable, un escenario muy distante al que se ha percibido en estos últimos tiempos, en los que una administración desorganizada e ineficaz contrasta con una oposición intrascendente y dócil.

No hay cultura de llamar a cuentas a los políticos que por sus acciones y omisiones han obstaculizado el desarrollo de las potencialidades humanas, económicas y sociales de los duranguenses, muchos se han enriquecido de manera pública y notoria, tal vez eso sea lo más destacado que han hecho; buena parte del atraso es proporcional a la tendencia a utilizar la política y los cargos públicos, básicamente, para escalar económica y socialmente; el gran José Mujica ha hablado mucho al respecto.

Gobernar un estado desarrollado, próspero y con baja marginalidad social y económica, sin duda, es sumamente complejo por todas las variables que existen, en contraparte, cuándo en el escenario hay estancamiento, endeudamiento, marginalidad y una economía débil, obviamente los retos del gobernante se vuelven mayores y desafortunadamente, en la actualidad, escasean los personajes con las características necesarias cómo para que la ciudadanía perciba que pudieran representar un mejor futuro. La mayoría no ha cumplido con lo que ofrecieron en sus anteriores campañas, buenos discursos y resultados no muy destacados.

La incertidumbre que ocasiona que aún no haya definiciones en quiénes obtendrán las candidaturas a Gobernador de las dos coaliciones, se suma al poco interés que tiene la ciudadanía en participar en un proceso electoral que no parece ser la vía para modificar la dura realidad que cotidianamente viven miles de duranguenses que siguen sin oportunidades y opciones para poder prosperar, aunque sea un poco, en un contexto en el que cada vez es más notoria la pobreza. 

Hoy por hoy, el predicamento para los electores duranguenses parece que volverá a ser votar por los candidatos “menos peores”. 

@ernestoescobosa 

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