Opinión | ¿Y los miles de Frena?

Frena no deja de ser un movimiento elitista, puede estar años en el Zócalo de la ciudad de México, pero no aguantará nada, su discurso neurotizado no va a variar, hoy toman las calles de día y se van a dormir a sus casas de noche; no saben lo que es una lucha de esfuerzo como la de los maestros, campesinos, colonos y estudiantes. Frena es el movimiento de la clase media alta, algunos de la media y otros pocos que quieren ser fifis, asumiendo conductas que los hacen ridículos.

Primero dijeron que eran millones, después que eran miles, pero en su plantón son cientos, con casas de campaña todas nuevas, de una misma marca, de iguales dimensiones, sin duda compradas a un mismo proveedor. Todas vacías por dentro, sin personas ni utensilios, ni nada.

Cual es la diferencia con las casas que ponen los destacamentos sociales, sean mujeres, maestros, campesinos etc. Son casas de campaña decoloradas, gastadas, agujeradas, de diferentes tamaños. 

Dentro ellas siempre hay alguien descansando de intensas fatigas, con trastes amontonados, bolsas con ropa, quizá alguna bolsa para dormir, con cartones de colchón, forradas de hules para que no se filtre el agua si llueve. Las casas provisionales refugio de luchadores sociales, no son casas de campaña para la escenografía, ni para engañar, ni para mentir 

El panismo incorporado a esta propuesta, pero de manera vergonzante, en lo oscurito para que no los vean, agazapados para no ser descubiertos, pero allí están, intentando que renuncie el presidente porque a ellos no les gusta. 

Ellos estuvieron cómodos, alegres y jubilosos con Carlos Salinas de Gortari, Con Ernesto Zedillo, con Vicente Fox, con Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Es la diferencia entre la voluntad popular, y los anhelos conservadores. Mientras los primeros piden castigo a los ex presidentes por traición a la patria, Frena los añora, los desea, lucha por su regreso.

Son las dos visiones sociales que siempre hay, la de los que vivieron en el conforto y la opulencia que les daba un modelo político y económico impune y corrupto, y la de quienes buscan construir otro país en donde la desigualdad sea menos ofensiva, la pobreza menos lacerante y la justicia deje de ser para unos cuantos.

Es la unidad y lucha de contrarios aplicada a la sociedad: unidad porque estamos en el mismo contexto y país. Contarios porque la diferencia de interese hace la lucha tenaz, intransigente, incansable. Unos, los conservadores, queriendo pasar, la gran masa social de los desposeídos cerrando filas y gritando “no pasarán”.

Frena es un contingente neurótico, se creen mesiánicos, seguramente bendecido por la Casa de la Roca, la oscura secta evangélica de ultra derecha que le decía a Felipe Calderón que era David, no en lucha contra Goliat, sino contra algo más peligroso, los endemoniados que lo atacan, y Felipe Calderón se los creía.

Son los que justifican los genocidios contra el pueblo, aplauden la desaparición de normalistas, los feminicidios, los asesinatos de periodistas, de ecologistas, de líderes sociales y quizá, también son parte de los asesinos.

Frena es una ramificación de los grupos desgastados de Juan Guaidó, el que se ostenta presidente de Venezuela, hoy su movimiento dividido, corrupto comprobado, provocador fracasado, divorciado del pueblo cuyas causas nunca enarboló. Guaidó,  un loquito que dice que es presidente, mendingando el apoyo de conservadores y republicanos de Estados Unidos que ya ni lo pelan. O no.

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