Opinión | Y por si fuera poco, ahora tendrá que enfrentar el COVID-19

Juan Carlos Chávez

La pandemia mundial del Coronavirus ocupa el 99 por ciento de los espacios informativos, redes sociales, pláticas de café y conversaciones ciudadanas, el restante uno por ciento, es sobre las causas que ocasionará esta crisis en todo el mundo, a no ser que su preocupación sea como la del presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Andrés Manuel López Obrador: nula. Para él no pasa nada, de hecho, el día de ayer inició una gira de trabajo por el estado de Nayarit, sin las mínimas medidas que esta emergencia sanitaria exige, aunque por fortuna la ciudadanía no le ha seguido su irresponsable comportamiento y ya empieza a darse cuenta de que hacerle caso tal vez no sea lo más saludable.

Sin embargo “la función debe continuar”, por ello el día de ayer por la mañana, en un acto de buena fe y de optimismo, el alcalde de la capital dio a conocer mediante una conferencia de prensa transmitida a través de las redes sociales, los detalles de lo que será su programa de obra pública para este 2020, año que ha iniciado con las más negras predicciones a raíz de este virus que tiene al mundo en jaque y que al día de hoy “no se ve ni por dónde” las cosas puedan mejorar, los contagios crecen cada hora que pasa y a pesar de que en México las cifras no son de la magnitud de otros países, pareciera que irremediablemente vamos para allá.

Con la confianza de que esto mejore en los próximos meses, el alcalde de esta capital habla de dar preferencia a 50 colonias, 15 fraccionamientos y cinco localidades rurales, en donde las necesidades de sus habitantes son apremiantes, urge agua potable, drenaje, pavimentación y apoyos sociales, aunque esto pareciera ser la constante en toda la capital, en mayor o menor medida, Jorge Salum del Palacio debe de estar convencido (ahora sí) de que tal vez le haya tocado la peor época para ser alcalde, desde su llegada a la presidencia municipal empezaron a surgir dificultades de todo tipo, todavía no amanecía y ya estaba un grupo de directores y exdirectores tratando de cobrar “jugosos” cheques por su supuesta indemnización, y de no ser porque su directora de Finanzas actuó con prontitud, hubieran vaciado una de las cuentas del Ayuntamiento.

Eso fue solo el principio, a lo largo de estos poco seis meses de gestión las carencias y la falta de recursos ha impedido al bien intencionado alcalde “despegar” de demostrarle a sus gobernados su capacidad administrativa, pero si no tienes nada o poco que administrar, no se puede hacer mucho, parecía que en los primeros meses del año, el barco se iba a empezar a enderezar, nada más alejado de la realidad, esta pandemia mundial viene a agregar una carga más a la administración municipal, irremediablemente se tendrá que destinar parte del presupuesto y de las participaciones  del Ayuntamiento a atender la emergencia que significa el coronavirus, y lo más probable  -no por ser ave de mal agüero- lo peor está por venir, esta es la ocasión perfecta para que el alcalde demuestre liderazgo, poder de decisión y capacidad para hacer frente a lo que se le venga y como se le venga, hasta el momento su actuación ha sido discreta y prudente, pero más adelante necesitará más que eso para demostrarle a los duranguenses que no se equivocaron al votar por él, es lo menos que se puede esperar del gobernante.

 

Puedes comentar con Facebook