Opinión | Y si Porfirio y Delgado declinan

Los últimos días han sido más accidentados que de costumbre para Morena; el par de encuestas que se han aplicado por parte de las agencias que contrató el INE para definir quién será el Presidente del CEN han puesto a Mario Delgado y a Porfirio Muñóz Ledo en posiciones muy distantes y en franca confrontación, tal vez, porque el viejo político siempre supo que su oportunidad estaba en ganar la segunda encuesta, ya que una tercera sería sumamente complicada para él.

Los partidos que han gobernado a México, más el PRI que el PAN, siempre se mostraron muy disciplinados a la conducción del Presidente de la República y actuaban como un muro de contención que protegía al Primer Mandatario de los embates políticos de la oposición; hoy en día esa realidad ya no existe; Andrés Manuel parece estar solo, Morena más que un apoyo se convirtió en un lastre que en vez de resolverle problemas, se los causa.

La inestabilidad del partido-movimiento inició en 2018 después de sus apabullantes triunfos electorales y se debió principalmente a la actitud facciosa con la que se conducía la autodenominada Yeidckol, quien quiso apropiarse de todos los espacios de decisión del partido y logró perpetuarse en funciones de Presidente del CEN un año más del que le correspondía con la intención de imponer candidaturas y conducir en su beneficio los procesos electorales de 2019, los cuales fueron un fracaso donde ella metió las manos, como fue el caricaturesco caso de Durango. La rusa del Estado de México dio cátedra de todo lo que no debe hacer un dirigente partidista, por eso fue rechazada contundentemente en las encuestas, fue obvio, que no la querían de regreso.

Alfonso Ramírez Cuéllar fue electo en un Congreso Nacional apoyado por los grupos dominantes, con la intención de que integrara un padrón confiable y convocara a elecciones para poder renovar los órganos de dirección nacional y en consecuencia los de las entidades federativas, ya que en muchas de ellas no hay presidente y en al menos cinco, entre ellas Durango, nunca han tenido una dirigencia formal; el problema es que Ramírez Cuéllar, más allá de su frágil liderazgo, incumplió con el mandato que le dio el Congreso y empezó a maniobrar para quedarse con el pretexto de las restricciones de salubridad impuestas por el COVID-19, hasta que el Tribunal Electoral emitió una sentencia en la que ordenaba al INE conducir la elección de Morena por medio de encuestas y en ese punto estamos.

Porfirio Muñoz Ledo obtuvo cinco centésimas más que Mario Delgado en la encuesta de preferencias sin siquiera haber salido de su casa, mientras Mario ha recorrido tres cuartas partes del país y llenó de espectaculares con su cara, al menos las ciudades más importantes y ahí es donde se agudizaron las descalificaciones y el intercambio de adjetivos, aunque ciertamente don Porfirio ha sido más estridente y terminante en su discurso; aunque había anunciado que el lunes pasado rendiría protesta como Presidente Legitimo en las oficinas del CEN de Morena, terminó por cancelar y no acudir porque ya estaba allí un grupo de feministas que lo acusaban de acoso sexual; con eso los golpes bajos y los agravios entraron a otro nivel, mientras los contingentes de Porfirio se aglomeraban para debatir a gritos e insultarse con las feministas que “casualmente” escogieron ese día para manifestarse; lo mejor y más rescatable esa mañana en las oficinas de Morena es que llegó una batucada con una bailarina vestida estilo Samba a hacer un show.

La tercera encuesta posiblemente la ganará Mario Delgado, por al menos 10 puntos, debido a que a estas alturas ya pactó hasta con el diablo mientras don Porfirio sigue en su casa manifestándose en contra de que se realice otro muestreo de opinión como ya lo acordó el INE, aunque en el fondo, confiando en que sus vasta trayectoria lo sostendrá en el ánimo de los militantes y simpatizantes de Morena que eventualmente serán consultados, aunque por si acaso ya adelantó que promoverá impugnaciones, presentará denuncias ante el Ministerio Público y solicitará la intervención de la Unidad de Inteligencia Financiera para que determine de dónde salieron los recursos económicos que está utilizando Mario Delgado.

Esto es lo que pasa cuando no hay un liderazgo que realice una operación política que permita espacios para el diálogo y la construcción de acuerdos mínimos de civilidad; la izquierda sigue a palos y piedras con un Ramírez Cuéllar como simple observador, tal vez la salida más saludable ante esta polarización es que ambos declinen a favor de la Secretaria General electa, la Senadora Citlali Hernández, para que ella ocupe una presidencia de unidad y se eviten mayores daños; es una buena oportunidad para que tanto Muñoz Ledo como Delgado demuestren que en realidad están actuando en función de lo que más beneficia a su partido y a México como ellos mismos lo han expresado.

@ernestoescobosa

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